jueves, marzo 05, 2015

 

No tengo a quién votar, ¿y usted?

UN ALEGATO (A)POLÍTICO

 

En su brillante columna dominical publicada en Clarín correspondiente al 1 de marzo, Alejandro Borensztein tiene para con los lectores, dos sugerencias muy interesantes. En realidad, es una, pero divida en dos partes, a saber.

En primer lugar sugiere que no nos hagamos -los argentinos- más problema por el actual gobierno, y dice, textualmente: 

Lo peor de todo es que muchos siguen enganchados, sin darse cuenta de que el problema no son estos ñatos que se van dentro de cinco minutos, sino los que están llegando para quedarse cuatro u ocho años más. Ahí está el asunto.

No le pidamos más nada a Kicillof. Lo único que tiene para ofrecerte es un lavarropas en 12 cuotas. Tenemos que agarrar a los que vienen y preguntarles cómo van a hacer con un Banco Central que no tiene un puto dólar disponible ni para importar el repuesto del lavarropas que te compraste en 12 cuotas.

Dejen al gobierno en paz. Faltan sólo 8 meses. Todo el daño que pueden hacer es poco comparado con el daño que puede hacer el que viene, si no le revisamos los papeles. Basta de putear a la Presidenta. Cuanto más la putean, más golpes de Estado se le aparecen en las tostadas con mermelada y queso blanco.

Cosa con la que concuerdo plenamente. Y luego, agrega:

Mi consejo, amigo lector, es que deje de preocuparse por los que se van y empecemos a pensar en los que vienen: el Compañero Mauri, el Compañero Lancha, el Compañero UNEN (por ahora es un enmascarado, como el Zorro) o el Compañero Massa (a este todavía no encontré cómo llamarlo porque Compañero Tajaí es muy obvio y Compañero Malena me da miedo).

Tenemos que estar atentos, no sea cosa que detrás de Macri llegue una nueva manga de fascistas a ocupar los medios públicos y usarlos para propaganda del gobierno. O que detrás de Scioli aparezca escondida una nueva gavilla que haga obra pública al triple de su valor, ni siquiera la terminen y se repartan la diferencia entre los amigos de la provincia. O asegurarnos que Massa no coloque en la Cancillería otra vez a un tipo que sea la mezcla de la Tota y La Porota, y nos haga quedar como el orto peleándose con todo el planeta. O tipos que vengan otra vez a contarnos que estuvieron en el desembarco de Normandía cuando en realidad eran todos colaboracionistas franceses. “Nunca más” dijo un prócer que fue insultado por este gobierno durante diez años, hasta el viernes pasado en que empezaron a idolatrarlo.

Y este punto, es el fundamental. El kirchnerismo ya fue, es historia, y de ellos lo único que podemos esperar es que una vez que dejen el poder sean juzgados y respondan por todas las causas que tienen pendientes, y las que están por venir, nada más.

Ahora bien, reflexionemos y, estimado lector, hágase las siguientes preguntas:

¿Qué candidato promete juzgar y encarcelar a todos los corruptos?

¿Qué candidato promete bajar el gasto público?

¿Qué candidato promete reformar el sistema impositivo?

¿Qué candidato promete reformar el sistema burocrático administrativo estatal?

¿Qué candidato promete bajar la edad de imputabilidad de los delincuentes, y realizar una verdadera reforma judicial para terminar con la delincuencia?

¿Qué candidato promete realizar un efectivo y real plan de viviendas?

¿Qué candidato promete eliminar el Fútbol para Todos?

¿Qué candidato promete eliminar los planes sociales?

Lamentablemente, ninguno. Ningún candidato de los que se perfilan como "presidenciables" habla de estos temas, salvo que algún periodista le haga alguna pregunta específica, pero además no tienen la menor idea de cómo hacerlo.

Alguna vez alguien dijo: "¿A qué gobernante de países desarrollados no le gustaría gobernar con la impunidad que lo hacen los de los países tercermundistas? A cualquiera, pero existe un pequeño detalle, y es que sus propios pueblos no se lo permitirían".

Pido mil disculpas si lo que pienso no es muy alentador, positivista y cargado de algo de pesimismo, pero las respuestas a mis dudas las tenemos todos y cada uno de nosotros, por lo tanto, si alguien puede responder alguna de las ocho preguntas antes formuladas, realmente me gustaría conocerlo.

 

Khalil y D’Elía cobraron U$S 6 millones de Irán

 
Luis D Elia, el líder del partido MILES, que integra el núcleo del chavismo cristinista autodenominado Unidos y Organizados, y el probable agente iraní Yusuf Khalil le habrían cobrado 6 millones de dólares a la República Islámica de Irán a cambio del levantamiento -que jamás se produjo- de las circulares rojas que afectan a una serie de altos funcionarios y ex funcionarios iraníes acusados por el atentado contra la AMIA. Comentamos también que ellos habrían retirado el dinero en bolsas de residuos que contenían cada una 500.000 dólares y que fueron dejadas junto con la basura en una puerta de la embajada de Irán ubicada en Avenida Libertador. El caso es que ayer se conoció una escucha (http://chusmearemos.sicarul.com/#/escucha/3001) en la cual Khalil dice que el fuego le quemó un campo de su propiedad en la provincia de La Pampa.

 

Juegos de simulación

Hasta ahora se creía que Khalil era un vendehumos sin dinero, pero ahora surge que le comunicó al prófugo Moshen Rabani que la embajada le liquidó el dólar blue a $ 8,80 cuando estaba cerca de 10 pesos y que por esa operación había perdido una diferencia de 40.000 pesos. Podría tratarse entonces de que haya estado simulando pobreza cuando en realidad se había quedado con una parte importante de los 6 millones dólares que el gobierno de Irán le pagó a D’Elía, que habría asegurado que esa suma la reclamaban Oscar Parrilli, entonces Secretario General de la Presidencia, y el diputado de La Cámpora Eduardo “Cuervo Larroque. También señalamos que Parrilli y Larroque no tenían nada que ver porque, además, cuentan con otros medios menos peligrosos para hacerse de dinero proveniente de la política. Esta escucha en la que Khalil reconoce que compró un campo en La Pampa pocos meses después de la firma del Memorándum de Entendimiento confirma entonces prueba nuestra primicia: D’Elía y Khalil habrían estafado a la embajada iraní cobrándole 6 millones de dólares por el levantamiento de las circulares rojas.

Hay una circunstancia muy relevante en la trama que descubrió Alberto Nisman, de la cual no nos podremos enterar a través de las escuchas que se difunden en el programa de Jorge Lanata por Radio Mitre. Se trata de que el piquetero cristinista Luis D’Elía y su jefe, el operador iraní Jorge Yusuf Khalil, le habrían cobrado a la embajada iraní en Buenos Aires la suma de 6 millones de dólares. La misma, distribuida en muchas entregas, habría sido retirada por el piquetero en bolsas de residuos de la embajada ubicada en la avenida del Libertador. Algunas de las valiosas bolsas habrían contenido hasta 500.000 dólares, siendo los restantes pagos bastante menores, por miedo a los robos y al seguimiento que podrían sufrir por parte de servicios de inteligencia no amigos. Esa fortuna se la habrían repartido entre Khalil y D’Elía. Pero en las escuchas siempre gira el nombre de Oscar Parrilli, entonces Secretario General de la Presidencia y que pasó hace poco a la SI para cuidar las espaldas presidenciales, aunque con escaso éxito. El otro político que nombra el piquetero en las escuchas es el diputado nacional Andrés “Cuervo” Larroque, para demostrarles a los iraníes que ambos, Parrilli y Larroque, también cobrarían la parte de los fondos entregados cuando se aprobara en el Congreso de la Nación el Memorándum de Entendimiento con Irán. Según nuestras fuentes, el diputado camporista nunca recibió un dólar, pero la situación de Parrilli sería vidriosa, ya que siempre estuvo atrás de los movimientos de D’Elía.

 

Un final de tramposos

Por su parte, el jefe de Quebracho, Fernando Esteche, habría cobrado 10.000 dólares mensuales de la embajada iraní pero, generoso, los habría repartido entre la plana mayor de Quebracho, quedándose con una parte pequeña. La embajada persa, al ver que el tiempo pasaba y que el gobierno argentino no impulsaba el levantamiento de las circulares rojas que afectaban a cinco ex funcionarios sospechosos de organizar el atentado a la AMIA, tal como prometían el piquetero y Khalil, terminaron no aprobando el Memorándum en el parlamento iraní. Al tiempo se habrían dado cuenta de que una vez más había aparecido la viveza criolla y que los habían estafado. Entonces empezaron las sanciones: por ejemplo, echaron a Khalil de la mezquita chiíta de Floresta. Hace un tiempo que los iraníes le apuntan al piquetero con serios reproches y éste temería por su seguridad. Es que, si algo le pasara, seguramente le echarían la culpa a la Mossad, el servicio de inteligencia exterior de Israel. Aparte, enterados en Olivos de que D’Elía cobró y no repartió, le habrían soltado la mano y los resultados están a la vista. Es el único kirchnerista de los que aparecen en las escuchas al cual la Casa Rosada no le puso abogado defensor.

Está claro que la intención del cristinismo era darles impunidad a los acusados iraníes, no sólo a los que estaban en las circulares rojas sino también a los otros tres, con el fin de que el juez Rodolfo Canicoba Corral tomara las pseudo indagatorias en Teherán. En realidad, se trataba de unas vulgares entrevistas y luego ese engendro llamado Comisión de la Verdad decidiría que no había pruebas y los acusados dejarían de serlo. Las supuestas indagatorias de Canicoba eran lo que Khalil llamó “piripipí” en las escuchas telefónicas. De ahí que el famoso Memorándum implicara la aceptación por parte del cristinismo de la impunidad de los autores intelectuales del atentado a la AMIA, como lo estableció en su denuncia el fiscal Alberto Nisman.

miércoles, marzo 04, 2015

 

 

El Papa se habría negado a bendecir el “indulto a la corrupción” y el gobierno lo amenazaría con el aborto

 

 

La semana pasada mencionamos las febriles maniobras del cristinismo para que el Papa Francisco avalara una compleja maniobra para obtener la impunidad: la misma consistiría en que la presidente abandone el poder el 8 ó 9 de diciembre, que renuncien los que le siguen en el orden sucesorio -Amado Boudou y Gerardo Zamora- y que asuma Julián Domínguez. Éste cerraría la maniobra dictando un indulto para las causas de corrupción que aquejan a CFK. Sin embargo, hay señales de que el Santo Padre se negó a tamaña maniobra y despachó para Buenos Aires al jefe de ceremonial, monseñor Guillermo Karcher, quien se reunió con la presidente y con el embajador argentino en la Santa Sede, Eduardo Valdez. En estas charlas, el alto prelado dijo de muy buenas formas que el Papa no podía hacer lo que le pedían, porque perdería credibilidad, y que ya le había hecho innumerables favores a la presidente, estando dispuesto a recibirla de nuevo en Roma. También Francisco se habría ofrecido a hablar con los candidatos presidenciales con chances de ganar la elección para pedirles que colaboren en atenuar la persecución a una presidente constitucional.

La respuesta

La decepción en Olivos por este mensaje habría sido grande. Cuando Monseñor Karcher abandonó la residencia de Olivos junto a Valdez, éste le comentó que era una lástima que el Papa no bendijera el indulto a una presidente que se opone a que se discuta el aborto en el Congreso de la Nación. No se sabe si Karcher entendió bien el mensaje o “apriete” que le transmitió sutilmente el embajador. De esa conversación llegamos a ayer a la mañana, cuando el flamante ministro de salud, Daniel Gollan, declaró que el gobierno estaba dispuesto a debatir la cuestión del aborto, tema que, según él, tuvo una salida exitosa en Uruguay. Esto puso en alerta roja a la Conferencia Episcopal Argentina y al Vaticano. Pero a las pocas horas, el también flamante Jefe de Gabinete Aníbal Fernández desmintió al citado ministro y alegó que el aborto no estaba en la agenda de este gobierno. Los malpensados de siempre informaron que el Vaticano estaba dispuesto a considerar el “indulto a la corrupción” en favor de la presidente, aunque ella, ante la posible persistencia del Santo Padre en negarse a esa solicitud, el domingo, en su discurso de inicio de las sesiones ordinarias, entre otros asuntos señaló que quiere debatir y que podría ser legisladora. De este modo contaría con fueros que le darían inmunidad de arresto pero que no impedirían la continuación de los casos Báez y Hotesur, entre otros. De ahí que la mejor solución para el cristinismo sea, sin duda, el indulto de Julián Domínguez como presidente interino.

sábado, febrero 28, 2015

 

El paso en falso de Rafecas y el efecto Stiuso en Comodoro Py

El juez federal Daniel Rafecas desestimó la denuncia que Alberto Nisman presentó contra Cristina Kirchner antes de morir por supuesto encubrimiento a Irán en la causa AMIA por “inexistencia de delito”. El magistrado rechazó la imputación a la Presidente que había hecho semanas atrás el fiscal Gerardo Pollicita y este hecho provocó un importante revuelo en la interna de Comodoro Py. Un magistrado federal analizó la cuestión en los siguientes términos: “Rafecas se equivocó groseramente al dejarse presionar por las denuncias que tiene pendientes en el Consejo de la Magistratura. Desestimar la denuncia de Pollicita a ocho meses de las elecciones y diez de que se vaya el gobierno es un grave error, porque es dudoso que en tan poco tiempo el kirchnerismo pudiera castigarlo. Aparte, como mínimo, tendría que haber aceptado algunos requerimientos de Pollicita rechazando otros y quedar en una posición intermedia”. Rafecas carga en el Consejo de la Magistratura con expedientes donde se lo cuestiona por temas diversos, como haber autorizado a un serbio detenido por acusaciones de narcotráfico a salir en libertad para asistir a su fiesta de cumpleaños. También están sus WhatsApp con los abogados de Amado Boudou y otro tema menos conocido que se relaciona con la actuación de otro juez federal, Luis Rodríguez.

Cada vez menos control

La claudicación de Rafecas con la desestimación de la imputación de Pollicita se produce en un contexto muy especial en la justicia federal. El cese de las funciones del Director de Operaciones de la SI Antonio Stiuso tiene una gran repercusión en los despachos de Comodoro PY. Stiuso era el encargado de controlar a jueces y fiscales y sabía hacerlo con su particular estilo de manejar con habilidad datos sensibles de la vida privada y la economía de cada uno. Sin Stiuso, esa presión dejó de existir sobre los magistrados, que empezaron a sentirse más libres. Lo cierto es que el gobierno no tiene otro Stiuso ni es fácil inventar un personaje de estas características. En las recientes presiones sobre Rafecas, tomó el rol protagónico el nuevo Subsecretario de la SI, Juan Martín Mena, pero el gobierno, por lo señalado, se encontraría con su aparato de control judicial bastante averiado.

Para algunos, el flamante Jefe de Gabinete Aníbal Fernández, que algo sabe de estos quehaceres, será el encargado de tratar de restablecer algún comisariato político sobre la justicia federal, pero con la diferencia de que el calendario le juega en contra a la Casa Rosada.

viernes, febrero 27, 2015

 

Aníbal, el tejedor de la transición con el PRO

Ayer, la presidente optó por reconfigurar su gobierno en la etapa final del mismo, consolidando dos líneas de poder claramente competitivas entre sí. En apariencia, La Cámpora subió un peldaño más con la designación de Eduardo Wado de Pedro como Secretario General de la Presidencia, pero el encumbramiento de Aníbal Fernández en su segunda gestión como Jefe de Gabinete reconstruye un esquema de poder ajeno a Carlos Zannini, Máximo Kirchner y La Cámpora. El 20 de diciembre pasado, cuando apenas se había instalado nuevamente en la Casa Rosada como Secretario General, Fernández proclamó que “Macri es coherente. Massa es un mamarracho”. No habría sido una casualidad; durante sus gestiones anteriores como jefe de gabinete, ministro del interior y de justicia, él fue el funcionario K que mejores y más frecuentes relaciones mantuvo con la cúpula del PRO, con excepción de Julio de Vido y su estrecha relación con el constructor Nicolás Caputo, el alter ego de Macri. Hoy por hoy, todo indica que el kirchnerismo, consciente de que su victoria en octubre es casi una utopía, apuesta cada vez más a que Macri sea el próximo presidente para evitar que el peronismo caiga en manos de Sergio Massa y conservar así al menos una porción del fragmentado justicialismo que se viene, encaminándose hacia una de sus crisis más profundas. La Cámpora mantendrá las banderas del ultracristinismo mientras el nuevo jefe de gabinete tejerá los acuerdos de la transición con Macri, al cual en los últimos días una serie de encuestadores colocan al tope de los números. El Ministro de Seguridad de la Ciudad, Guillermo Montenegro, un ex michettista, es uno de los hombres clave en la agenda de Aníbal y en la arquitectura de la transición con el macrismo.

Obviamente, el cambio en la Jefatura de Gabinete es una mala noticia para De Vido, que ve recortada su influencia en la intermediación con el PRO.

Otro perdedor con este cambio -algo inesperado- es el Ministro del Interior Florencio Randazzo que mantiene una vieja enemistad con Fernández. Cuando éste era todavía jefe de gabinete, se refería a él como “el mucamo del piso de abajo”. El caso es que ambos ambicionan la gobernación de Buenos Aires y que ciertos contactos recientes de Randazzo con Felipe Solá y Darío Giustozzi fueron vistos en Olivos como una señal de infidelidad.

El interventor bonaerense

Justamente, el segundo rol de Aníbal F., aparte de tejer la transición con el PRO, sería intervenir en el turbulento PJ bonaerense. El gobierno desconfía cada vez más de Fernando Espinoza, intendente de La Matanza y presidente del partido, que tiene un doble discurso: públicamente elogia a Cristina pero en las reuniones privadas habla de “plantarse” e imponerle a La Cámpora y sus aliados condiciones para el armado de las listas de candidatos. La relación cada vez más estrecha de Espinoza con Scioli no contaría con el visto bueno de la Casa Rosada.

Como misión adicional, el nuevo jefe de gabinete tendría a su cargo la operación oficial para evitar que Francisco de Narváez consiga su objetivo de ser gobernador de Buenos Aires luego de ganar, como es probable, la interna del Frente Renovador.

martes, octubre 07, 2014

 

Cristina y La Cámpora apuestan al plan "Reloj de arena"

 
 
 
 
para conservar el poder

LPOEn que consiste la última invención del laboratorio político kirchnerista.

 
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Cristina y La Cámpora apuestan al plan "Reloj de arena" par
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© LaPolíticaOnl"Esto va a ser como un reloj de arena”, repiten en La Cámpora, para describir el escenario electoral que esperan para 2015. La idea, según la imagen que divulgan desde la agrupación de Máximo Kirchner, es entonces habilitar la competencia de candidatos presidenciales y locales, pero monopolizar las listas legislativas de todo el país.

De esta manera, en todas las provincias el Frente para la Victoria se ensancha arriba y abajo y por el medio pasa una línea delgada con los nombres que Máximo y Cristina digiten para las listas de legisladores de cada rincón de Argentina.

La jugada nacería en las primarias, con candidatos locales y nacionales dirimiéndose el poder con camporistas en el medio sumando votos de los dos lados. Sería el reloj de arena perfecto.

“Hay que esperar nombres que ni siquiera conocemos. Las listas van a ser peor que en 2011”, confiesan los pocos que cruzan alguna charla con Andrés “Cuervo” Larroque y Eduardo “Wado” De Pedro, los elegidos de Máximo Kirchner para delinear su estrategia, basada siempre en imponer nombres a gusto con la venia de su mamá.

Aquel año Cristina ubicó a último momento a los amigos de su hijo y, sólo en algunos casos, Larroque tuvo la deferencia de viajar a las provincias para avisar a goberadores y demás dirigentes locales lo que se venía. Fue el comienzo de la nueva era.

Aunque no puede ser candidata en el 2015, Cristina se aseguró meses atrás los apoderados en el PJ nacional y el de la provincia de Buenos Aires, un resorte clave que le permitirá pasar el filtro a las candidaturas.

Daniel Scioli, hasta ahora el candidato presidencial que más votos le ofrece, advirtió esta jugada hace meses y avisó que sólo aceptará no presentar lista propia de legisladores nacionales en las primarias, si no le ponen rivales. Sin embargo, sin el control de los apoderados sólo podría plantarse con una rebelión conjunta de intendentes y gobernadores, que ponga en crisis todo el diseño camporista.

En las provincias, cada gobernador o candidato a serlo que se mantenga en el oficialismo deberá diseñar su defensa si pretende colar algún legislador propio, un capital valioso en el Congreso durante el próximo Gobierno, que difícilmente asuma con mayoría propia.

Con Zannini en el PJ nacional, Cristina puede presionarlos y tensar la cuerda hasta el final. De eso se trata, la estrategia del reloj de arena, que se combina con la certeza que la Presidente y sus camporistas juegan a una derrota a nivel presidencial del peronismo a manos de Mauricio Macri.

La idea es entonces formar un núcleo duro de oposición parlamentaria y desde ahí comenzar la larga marcha para regresar al poder en el 2019.

miércoles, setiembre 17, 2014

 

Ley de Abastecimiento

 

 

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES La Cámara de Diputados debate este miércoles (17/09) los proyectos de reforma de la Ley de Abastecimiento, de creación del fuero específico para los consumidores y de un Observatorio de Precios, que el oficialismo busca convertir en ley hoy. Se espera una sesión de 24 horas.

 

Los proyectos, que la semana pasada fueron aprobados en el Senado, recibieron ayer dictamen con la firma de los legisladores del Frente para la Victoria y sus aliados del Frente Cívico de Santiago del Estero y Nuevo Encuentro. 

 

El oficialismo logró el quórum este mediodía con 139 bancas, las 129 del kirchnerismo y 10 aliadas. Y, tal como sucedió en el debate por la Ley de Pago Soberano (ver nota relacionada), hubo sorpresas: el sindicalista petrolero Alberto Roberti, que pertenece al Frente Renovador de Sergio Massa, y la cordobesa Blanca Rossi, que responde al gobernador Juan Manuel de la Sota, aportaron al quórum.

 

Además, el kirchnerismo volvió a contar con el apoyo de Martín Insaurralde y de la facción opositora del Movimiento Popular Neuquino para iniciar la sesión especial.

 

Los cinco miembros de Compromiso Federal, el bloque referenciado en el senador opositor Adolfo Rodríguez Saá, esta vez también estuvieron en sus bancas ayudando al oficialismo, al igual que la ex piquetera Ramona Pucheta.

 

Otra diputada que aportó para iniciar la sesión fue la fueguina Graciela Boyadjian, quien pertenece al Movimiento Popular Fueguino, del senador opositor Jorge Garramuño.

 

El sindicalista Omar Plaini fue otro que estuvo bien temprano en el recinto, según informa Semanario Parlamentario. Si bien integra la conducción de la CGT opositora de Hugo Moyano, el canillita juega con el gobernador bonaerense Daniel Scioli.

martes, agosto 19, 2014

 

Fundación Libertad

 Se hizo un profundo silencio. El hombre de perfil enjuto y nariz aguileña se acomodó –banda en el pecho y birome– y saludó a emisarios extranjeros, legisladores y ciudadanía toda. A su lado, un flamante Scioli, quien hoy intenta ocupar el sillón rivadaviano, sonreía. La cámara tomó rápidamente a Eduardo Duhalde, padre de la criatura. Era un domingo 25 de mayo de 2003. Néstor Kirchner arrancaba. Comenzaban los prolegómenos de un gobierno matrimonial, nacional y popular. 

 

Creo que es un ejercicio interesante recordar las reflexiones que Néstor Kirchner expresó aquella jornada, en la que expuso “los ejes directrices de gestión” con el objeto de “que el conjunto de la sociedad argentina sepa hacia dónde vamos”.

 

Ya imagino la réplica adelantada de algún kirchnerista: “Una cosa es lo que uno dice que quiere hacer y otra es lo que la realidad permite” dirán. Pues dejo que el mismísimo Néstor Kirchner conteste, con las palabras de aquel 25 de mayo:

 

“No creemos en los catálogos de buenas intenciones, queremos expresar el sentido y la dirección de las cosas que haremos. No creo en el axioma de que cuando se gobierna se cambia convicción por pragmatismo. Eso constituye en verdad un ejercicio de hipocresía y cinismo”.

 

O sea, Néstor mismo planteó dos opciones: o se sigue el camino que uno traza de antemano, o uno es un hipócrita y cínico. Nada de excusarse en el pragmatismo o las necesidades de la política. Él mismo habló de que creía en valores y convicciones que no pensaba “dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada”. Hasta ahí estamos de acuerdo con el Nestornauta. Veremos pues lo que dijo y lo que hizo. Analicemos el kirchnerismo presupuestado y el kirchnerismo ejecutado.

 

Personalismo 

 

Nadie en el propio kirchnerismo negará que se trata de un partido extremadamente personalista. Lo justificarán diciendo que Néstor vino a refundar el país, a devolver la ilusión, a proponernos un sueño, que antes de ÉL nada, y después de ÉL la inundación. En base a eso, millones de argentinos pasaron a vivir en barrios Néstor Kirchner, trasladarse por calles, rutas, túneles y puentes Néstor Kirchner; trabajar en polos industriales Néstor Kirchner; tramitar en la oficina Néstor Kirchner de ANSéS; mandar a los chicos a las escuelas Néstor Kirchner; atenderse en hospitales Néstor Kirchner; tomar el bondi en las terminales Néstor Kirchner o subirse al avión en el aeropuerto Néstor Kirchner. Y, como en este país nadie está exento de que le pase, también se puede ir a denunciar que uno fue asaltado en las múltiples comisarías Néstor Kirchner. Okey. Pero ¿que dijo –justamente– Néstor Kirchner del personalismo aquel 25 de mayo?

 

“Actuaremos como lo que fuimos y seguiremos siendo siempre: hombres y mujeres comunes. [..] atrás quedó el tiempo de los líderes predestinados, los fundamentalistas, los mesiánicos”.

 

Diálogo y pluralismo

 

Acaso una de las peores herencias del kirchnerismo sea la grieta cultural que deja entre distintos actores sociales. Desde que nos hayamos acostumbrado a que nuestra Presidente no hable con la prensa, hasta que no se hagan reuniones de gabinete o no se debata con la oposición, el oficialismo ha llevado la ausencia de diálogo al extremo, considerando el intercambio como un juego de suma cero que hay que evitar a toda costa, monopolizando el espacio lo más que se pueda. Esto ha producido innumerables conflictos que no vale la pena enumerar aquí. Pero recordemos que prometía Néstor Kirchner cuando asumió, respecto al diálogo.

 

“En los países civilizados con democracias de fuerte intensidad, los adversarios discuten y disienten cooperando. [..] Se trata de cambiar, no de destruir; se trata de sumar cambios, no de dividir. Cambiar importa aprovechar las diversidades sin anularlas. [..] Se necesitará mucho trabajo y esfuerzo plural, diverso y transversal a los alineamientos partidarios. Hay que reconciliar a la  política, a las instituciones y al Gobierno con la sociedad. [...] con mis verdades relativas, en las que creo profundamente pero que sé que se deben integrar con las de ustedes para producir frutos genuinos, espero la ayuda de vuestro aporte."

 

Conflictividad social

 

Resulta casi innecesario describir que el kirchnerismo nos llevó durante doce años de conflicto en conflicto, de pelea en pelea, con la prensa, con empresas, con individuos y colectivos sociales, con sectores y potencias extranjeras, con un viejito jubilado o con un supermercadista portentoso. Innumerables y desgastantes contiendas cuyo sentido era entretener a propios y ajenos para sostener el relato. No se recuerda un gobierno tan belicoso como éste. La hipótesis de conflicto permanente, para hacer política. Sin embargo, lo que Néstor nos decía al iniciar su gestión era muy diferente:

 

“Debemos asegurar la existencia de un país normal, sin sobresaltos, con el sector público y el sector privado cada uno en sus respectivos roles. Hay que dotar a la República Argentina de buena administración, gobernabilidad, estabilidad [..] No es necesario hacer un detallado repaso de nuestros males para saber que nuestro pasado está pleno de fracasos, dolor, enfrentamientos, energías mal gastadas en luchas estériles, al punto de enfrentar seriamente a los dirigentes con sus representados, al punto de enfrentar seriamente a los argentinos entre sí”.

 

Futuro para los jóvenes

 

En la argentina que deja el proyecto kirchnerista, además de haber un 25% de pobres y un 32% de informalidad laboral, existen también 1.5 millón de jóvenes que no estudian ni trabajan. Clientes de planes sociales, fáciles presas de los tentáculos del narcotráfico y la delincuencia. Aún los jóvenes que trabajan están impedidos de comprar por ejemplo, su primera casa. Sin embargo, en el presupuesto político de Kirchner, las cosas pintaban así:

“Se trata, entonces, de hacer nacer una Argentina con progreso social, donde los hijos puedan aspirar a vivir mejor que su padres, sobre la base de su esfuerzo, capacidad y trabajo”.

 

Peso del Estado

 

El gobierno kirchnerista echó mano a todas las formas de financiación posibles. Se comió los stocks allí donde los encontró (y por eso la infraestructura y los servicios públicos se volvieron insostenibles); elevó la presión impositiva hasta donde pudo; emitió moneda salvajemente produciendo inflación; y también echó mano a la búsqueda de financiación externa. El gobierno ha sofocado sectores productivos hasta volverlos inviables. Hoy vemos como fábricas se caen como castillos de naipes y como firmas levantan sus cosas y se van a otros países menos voraces. Este es el kirchnerismo ejecutado. Un Estado enorme que aplastó al sector privado y ausente, que no provee bien casi ningún servicio público. Pero veamos el kirchnerismo presupuestado, en palabras de su líder:

 

“Por supuesto no se trata de poner en marcha, una vez más, movimientos pendulares que vayan desde un Estado omnipresente y aplastante de la actividad privada a un Estado desertor y ausente, para retornar continuamente de extremo a extremo, en lo que parece ser una auténtica manía nacional que nos impide encontrar los justos, sensatos y necesarios equilibrios. [..] Quiero que el Estado se reconcilie con la sociedad. No puede ser una carga que termine agobiando a todas las actividades”.

 

Calidad institucional

 

Este punto resulta particularmente curioso. Porque luego de ver como caímos en casi todos los indicadores internacionales respecto a la calidad institucional, la lucha contra la corrupción y la transparencia. Luego de ver que los narcos vinieron para quedarse gracias a la facilidades para el crimen que presentamos. Luego de saber que tenemos un vicepresidente doblemente procesado, y luego de presenciar una burda intentona por reformar la Constitución Nacional, o de remover a un fiscal que investiga al poder (entre infinitos etcéteras) uno no obstante, puede divertirse buscando las promesas del discurso inaugural de Néstor (que insisto, según él no eran “catálogos de buenas intenciones” sino “el sentido y la dirección de las cosas” que harían) y leer que Kirchner dijo entonces:

 

“Somos conscientes de que ninguna de esas reformas serán productivas y duraderas si no creamos las condiciones para generar un incremento de la calidad institucional. La calidad institucional supone el pleno apego a las normas y no una Argentina que por momentos aparece ante el mundo como un lugar donde la violación de las leyes no tiene castigo legal ni social. A la Constitución hay que leerla completa. La seguridad jurídica debe ser para todos, no solamente para los que tienen poder o dinero”.

 

“No habrá cambio confiable si permitimos la subsistencia de ámbitos de impunidad. Una garantía de que la lucha contra la corrupción y la impunidad será implacable. [..] Gobernabilidad no es ni puede ser sinónimo de impunidad. Gobernabilidad no es ni puede ser sinónimo de acuerdos oscuros, manipulación política de las instituciones o pactos espurios a espaldas de la sociedad”.

 

Economía

 

No contento con prometernos ser más serios que Suiza, antes de empezar a pesar la plata, don Néstor nos dio pautas de lo que sería el plan económico del kirchnerismo. Cuando uno recuerda las metas económicas y las coteja con el resultado de los doce años K, no puede menos que sorprenderse de tamaño engaño. Veamos:

 

La sabia regla de no gastar más de lo que entra debe observarse. El equilibrio fiscal debe cuidarse. Eso implica más y mejor recaudación y eficiencia y cuidado en el gasto. El equilibrio de las cuentas públicas, tanto de la Nación como de las provincias, es fundamental.

 

El país no puede continuar cubriendo el déficit por la vía del endeudamiento permanente ni puede recurrir a la emisión de moneda sin control, haciéndose correr riesgos inflacionarios que siempre terminan afectando a los sectores de menos ingresos.

 

Ese equilibrio fiscal tan importante deberá asentarse sobre dos pilares: gasto controlado y eficiente e impuestos que premien la inversión y la creación de empleo y que recaigan allí donde hay real capacidad contributiva.

 

Con equilibrio fiscal, la ausencia de rigidez cambiaria, el mantenimiento de un sistema de flotación con política macroeconómica de largo plazo determinada en función del ciclo de crecimiento, el mantenimiento del superávit primario y la continuidad del superávit externo nos harán crecer en función directa de la recuperación del consumo, de la inversión y de las exportaciones”.

 

También cabe señalar, que el kirchnerismo, que ahora nos pide que gastemos, que consumamos, luego de haber complejizado las alternativas de ahorro para cercarnos dentro de los límites de una moneda que se devalúa a diario, no decía lo mismo en 2003. Tampoco la tan denostada inversión extranjera directa (que no viene) era indeseable por entonces:

 

“Sabemos que la capacidad de ahorro local, y, por ende, el financiamiento local, es central en todo proceso de crecimiento sostenido. El desarrollo del mercado de capitales con nuevos instrumentos, con transparencia, con seguridad, es fundamental para recuperar la capacidad de ahorro y para alejarnos definitivamente de las crisis financieras internas, que en los últimos 20 años han golpeado fuertemente y por tres veces a los ahorristas y depositantes”.

 

“Los fondos externos deben ser complementarios a este desarrollo de los mercados locales y su gran atractivo está ligado a que sean fondos de inversión extranjera directa –inversión productiva-, que no sólo aportan recursos sino también traen aparejado progresos en la tecnología de procesos y productos”

 

Política social

 

Vinculado a este último punto, surge el tema de la política social que tanto gustó al kirchnerismo. Crear deudores sociales, clientes de los innumerables subsidios, ha resultado políticamente provechoso para el FpV. De hecho, cuando la Presidenta necesita lavar su imagen o tapar algún problema, suele anunciar algún pobre aumento en alguna asignación, que la más de las veces ni siquiera hace cosquillas  a la inflación. Sin embargo, lo que el kirchnerismo nos prometió en 2003, fue bien diferente. Sintéticamente, Néstor Kirchner expresó que pretendía:

 

“Reinstalar la movilidad social ascendente que caracterizó a la República Argentina requiere comprender que los problemas de la pobreza no se solucionan desde las políticas sociales sino desde las políticas económicas”.

 

Obras e Infraestructura

 

Reiteramos: el kirchnerismo se devoró los stocks. Por eso no hay para rutas, ni para trenes, ni canales. Por eso no se pueden evitar inundaciones, ni catástrofes ferroviarias. Por eso hay déficit energético y habitacional. Leamos lo que nos prometía el flamante presidente al respecto:

 

“No se tratará de obras faraónicas, apuntaremos más a cubrir las necesidades de vivienda y de infraestructura en sectores críticos de la economía para mejorar la calidad de vida y a perfilar un país más competitivo, distribuyendo la inversión con criterio federal y desarrollando nuestro perfil productivo.

 

La construcción más intensiva de viviendas, las obras de infraestructura vial y ferroviaria, la mejor y moderna infraestructura hospitalaria, educativa y de seguridad, perfilarán un país productivo en materia de industria agroalimentaria, turismo, energía, minería, nuevas tecnologías, transportes, y generarán nuevos puestos de trabajo genuinos."

 

Política Exterior

 

Y en la Argentina del default, de las relaciones con Venezuela e Irán, quizás este sea el mayor chiste de todos. Recordemos las palabras de lo que deseaba Néstor Kirchner:

 

“Una relación seria, amplia y madura con los Estados Unidos de América y los Estados que componen la Unión Europea, es lo que debe esperarse de nosotros, el estrechamiento de vínculos con otras naciones desarrolladas. Profundizar la estrategia de apertura de mercados, incrementar sustancialmente nuestro intercambio con el resto del mundo, diversificar exportaciones hacia bienes con mayor valor agregado, desconcentrar ventas por destino y multiplicar el número de exportadores de modo que los beneficiarios del comercio exterior se derramen sobre todas nuestras ramas productivas”.

 

Conclusión: las promesas de Néstor Kirchner y la realidad sobreviniente dejan expuesta la esencia del kirchnerismo. O sus propuestas fueron una serie de falsedades o la práctica política obligaron a dejarlas de lado. Esto último sería –según palabras del ex presidente– “un ejercicio de hipocresía y cinismo”. El kirchnerismo presupuestado dista mucho del kirchnerismo ejecutado, ese que tenemos que empezar a pagar ahora. Leer o ver el discurso de asunción de 2003, prestar atención al plan de gobierno, ver los protagonistas que había entonces, y reflexionar sobre lo que pasó luego, debería hacernos pensar en el 2015 y lo que queremos –y no queremos– para el futuro.

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