miércoles, septiembre 17, 2014

 

Ley de Abastecimiento

 

 

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES La Cámara de Diputados debate este miércoles (17/09) los proyectos de reforma de la Ley de Abastecimiento, de creación del fuero específico para los consumidores y de un Observatorio de Precios, que el oficialismo busca convertir en ley hoy. Se espera una sesión de 24 horas.

 

Los proyectos, que la semana pasada fueron aprobados en el Senado, recibieron ayer dictamen con la firma de los legisladores del Frente para la Victoria y sus aliados del Frente Cívico de Santiago del Estero y Nuevo Encuentro. 

 

El oficialismo logró el quórum este mediodía con 139 bancas, las 129 del kirchnerismo y 10 aliadas. Y, tal como sucedió en el debate por la Ley de Pago Soberano (ver nota relacionada), hubo sorpresas: el sindicalista petrolero Alberto Roberti, que pertenece al Frente Renovador de Sergio Massa, y la cordobesa Blanca Rossi, que responde al gobernador Juan Manuel de la Sota, aportaron al quórum.

 

Además, el kirchnerismo volvió a contar con el apoyo de Martín Insaurralde y de la facción opositora del Movimiento Popular Neuquino para iniciar la sesión especial.

 

Los cinco miembros de Compromiso Federal, el bloque referenciado en el senador opositor Adolfo Rodríguez Saá, esta vez también estuvieron en sus bancas ayudando al oficialismo, al igual que la ex piquetera Ramona Pucheta.

 

Otra diputada que aportó para iniciar la sesión fue la fueguina Graciela Boyadjian, quien pertenece al Movimiento Popular Fueguino, del senador opositor Jorge Garramuño.

 

El sindicalista Omar Plaini fue otro que estuvo bien temprano en el recinto, según informa Semanario Parlamentario. Si bien integra la conducción de la CGT opositora de Hugo Moyano, el canillita juega con el gobernador bonaerense Daniel Scioli.

martes, agosto 19, 2014

 

Fundación Libertad

 Se hizo un profundo silencio. El hombre de perfil enjuto y nariz aguileña se acomodó –banda en el pecho y birome– y saludó a emisarios extranjeros, legisladores y ciudadanía toda. A su lado, un flamante Scioli, quien hoy intenta ocupar el sillón rivadaviano, sonreía. La cámara tomó rápidamente a Eduardo Duhalde, padre de la criatura. Era un domingo 25 de mayo de 2003. Néstor Kirchner arrancaba. Comenzaban los prolegómenos de un gobierno matrimonial, nacional y popular. 

 

Creo que es un ejercicio interesante recordar las reflexiones que Néstor Kirchner expresó aquella jornada, en la que expuso “los ejes directrices de gestión” con el objeto de “que el conjunto de la sociedad argentina sepa hacia dónde vamos”.

 

Ya imagino la réplica adelantada de algún kirchnerista: “Una cosa es lo que uno dice que quiere hacer y otra es lo que la realidad permite” dirán. Pues dejo que el mismísimo Néstor Kirchner conteste, con las palabras de aquel 25 de mayo:

 

“No creemos en los catálogos de buenas intenciones, queremos expresar el sentido y la dirección de las cosas que haremos. No creo en el axioma de que cuando se gobierna se cambia convicción por pragmatismo. Eso constituye en verdad un ejercicio de hipocresía y cinismo”.

 

O sea, Néstor mismo planteó dos opciones: o se sigue el camino que uno traza de antemano, o uno es un hipócrita y cínico. Nada de excusarse en el pragmatismo o las necesidades de la política. Él mismo habló de que creía en valores y convicciones que no pensaba “dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada”. Hasta ahí estamos de acuerdo con el Nestornauta. Veremos pues lo que dijo y lo que hizo. Analicemos el kirchnerismo presupuestado y el kirchnerismo ejecutado.

 

Personalismo 

 

Nadie en el propio kirchnerismo negará que se trata de un partido extremadamente personalista. Lo justificarán diciendo que Néstor vino a refundar el país, a devolver la ilusión, a proponernos un sueño, que antes de ÉL nada, y después de ÉL la inundación. En base a eso, millones de argentinos pasaron a vivir en barrios Néstor Kirchner, trasladarse por calles, rutas, túneles y puentes Néstor Kirchner; trabajar en polos industriales Néstor Kirchner; tramitar en la oficina Néstor Kirchner de ANSéS; mandar a los chicos a las escuelas Néstor Kirchner; atenderse en hospitales Néstor Kirchner; tomar el bondi en las terminales Néstor Kirchner o subirse al avión en el aeropuerto Néstor Kirchner. Y, como en este país nadie está exento de que le pase, también se puede ir a denunciar que uno fue asaltado en las múltiples comisarías Néstor Kirchner. Okey. Pero ¿que dijo –justamente– Néstor Kirchner del personalismo aquel 25 de mayo?

 

“Actuaremos como lo que fuimos y seguiremos siendo siempre: hombres y mujeres comunes. [..] atrás quedó el tiempo de los líderes predestinados, los fundamentalistas, los mesiánicos”.

 

Diálogo y pluralismo

 

Acaso una de las peores herencias del kirchnerismo sea la grieta cultural que deja entre distintos actores sociales. Desde que nos hayamos acostumbrado a que nuestra Presidente no hable con la prensa, hasta que no se hagan reuniones de gabinete o no se debata con la oposición, el oficialismo ha llevado la ausencia de diálogo al extremo, considerando el intercambio como un juego de suma cero que hay que evitar a toda costa, monopolizando el espacio lo más que se pueda. Esto ha producido innumerables conflictos que no vale la pena enumerar aquí. Pero recordemos que prometía Néstor Kirchner cuando asumió, respecto al diálogo.

 

“En los países civilizados con democracias de fuerte intensidad, los adversarios discuten y disienten cooperando. [..] Se trata de cambiar, no de destruir; se trata de sumar cambios, no de dividir. Cambiar importa aprovechar las diversidades sin anularlas. [..] Se necesitará mucho trabajo y esfuerzo plural, diverso y transversal a los alineamientos partidarios. Hay que reconciliar a la  política, a las instituciones y al Gobierno con la sociedad. [...] con mis verdades relativas, en las que creo profundamente pero que sé que se deben integrar con las de ustedes para producir frutos genuinos, espero la ayuda de vuestro aporte."

 

Conflictividad social

 

Resulta casi innecesario describir que el kirchnerismo nos llevó durante doce años de conflicto en conflicto, de pelea en pelea, con la prensa, con empresas, con individuos y colectivos sociales, con sectores y potencias extranjeras, con un viejito jubilado o con un supermercadista portentoso. Innumerables y desgastantes contiendas cuyo sentido era entretener a propios y ajenos para sostener el relato. No se recuerda un gobierno tan belicoso como éste. La hipótesis de conflicto permanente, para hacer política. Sin embargo, lo que Néstor nos decía al iniciar su gestión era muy diferente:

 

“Debemos asegurar la existencia de un país normal, sin sobresaltos, con el sector público y el sector privado cada uno en sus respectivos roles. Hay que dotar a la República Argentina de buena administración, gobernabilidad, estabilidad [..] No es necesario hacer un detallado repaso de nuestros males para saber que nuestro pasado está pleno de fracasos, dolor, enfrentamientos, energías mal gastadas en luchas estériles, al punto de enfrentar seriamente a los dirigentes con sus representados, al punto de enfrentar seriamente a los argentinos entre sí”.

 

Futuro para los jóvenes

 

En la argentina que deja el proyecto kirchnerista, además de haber un 25% de pobres y un 32% de informalidad laboral, existen también 1.5 millón de jóvenes que no estudian ni trabajan. Clientes de planes sociales, fáciles presas de los tentáculos del narcotráfico y la delincuencia. Aún los jóvenes que trabajan están impedidos de comprar por ejemplo, su primera casa. Sin embargo, en el presupuesto político de Kirchner, las cosas pintaban así:

“Se trata, entonces, de hacer nacer una Argentina con progreso social, donde los hijos puedan aspirar a vivir mejor que su padres, sobre la base de su esfuerzo, capacidad y trabajo”.

 

Peso del Estado

 

El gobierno kirchnerista echó mano a todas las formas de financiación posibles. Se comió los stocks allí donde los encontró (y por eso la infraestructura y los servicios públicos se volvieron insostenibles); elevó la presión impositiva hasta donde pudo; emitió moneda salvajemente produciendo inflación; y también echó mano a la búsqueda de financiación externa. El gobierno ha sofocado sectores productivos hasta volverlos inviables. Hoy vemos como fábricas se caen como castillos de naipes y como firmas levantan sus cosas y se van a otros países menos voraces. Este es el kirchnerismo ejecutado. Un Estado enorme que aplastó al sector privado y ausente, que no provee bien casi ningún servicio público. Pero veamos el kirchnerismo presupuestado, en palabras de su líder:

 

“Por supuesto no se trata de poner en marcha, una vez más, movimientos pendulares que vayan desde un Estado omnipresente y aplastante de la actividad privada a un Estado desertor y ausente, para retornar continuamente de extremo a extremo, en lo que parece ser una auténtica manía nacional que nos impide encontrar los justos, sensatos y necesarios equilibrios. [..] Quiero que el Estado se reconcilie con la sociedad. No puede ser una carga que termine agobiando a todas las actividades”.

 

Calidad institucional

 

Este punto resulta particularmente curioso. Porque luego de ver como caímos en casi todos los indicadores internacionales respecto a la calidad institucional, la lucha contra la corrupción y la transparencia. Luego de ver que los narcos vinieron para quedarse gracias a la facilidades para el crimen que presentamos. Luego de saber que tenemos un vicepresidente doblemente procesado, y luego de presenciar una burda intentona por reformar la Constitución Nacional, o de remover a un fiscal que investiga al poder (entre infinitos etcéteras) uno no obstante, puede divertirse buscando las promesas del discurso inaugural de Néstor (que insisto, según él no eran “catálogos de buenas intenciones” sino “el sentido y la dirección de las cosas” que harían) y leer que Kirchner dijo entonces:

 

“Somos conscientes de que ninguna de esas reformas serán productivas y duraderas si no creamos las condiciones para generar un incremento de la calidad institucional. La calidad institucional supone el pleno apego a las normas y no una Argentina que por momentos aparece ante el mundo como un lugar donde la violación de las leyes no tiene castigo legal ni social. A la Constitución hay que leerla completa. La seguridad jurídica debe ser para todos, no solamente para los que tienen poder o dinero”.

 

“No habrá cambio confiable si permitimos la subsistencia de ámbitos de impunidad. Una garantía de que la lucha contra la corrupción y la impunidad será implacable. [..] Gobernabilidad no es ni puede ser sinónimo de impunidad. Gobernabilidad no es ni puede ser sinónimo de acuerdos oscuros, manipulación política de las instituciones o pactos espurios a espaldas de la sociedad”.

 

Economía

 

No contento con prometernos ser más serios que Suiza, antes de empezar a pesar la plata, don Néstor nos dio pautas de lo que sería el plan económico del kirchnerismo. Cuando uno recuerda las metas económicas y las coteja con el resultado de los doce años K, no puede menos que sorprenderse de tamaño engaño. Veamos:

 

La sabia regla de no gastar más de lo que entra debe observarse. El equilibrio fiscal debe cuidarse. Eso implica más y mejor recaudación y eficiencia y cuidado en el gasto. El equilibrio de las cuentas públicas, tanto de la Nación como de las provincias, es fundamental.

 

El país no puede continuar cubriendo el déficit por la vía del endeudamiento permanente ni puede recurrir a la emisión de moneda sin control, haciéndose correr riesgos inflacionarios que siempre terminan afectando a los sectores de menos ingresos.

 

Ese equilibrio fiscal tan importante deberá asentarse sobre dos pilares: gasto controlado y eficiente e impuestos que premien la inversión y la creación de empleo y que recaigan allí donde hay real capacidad contributiva.

 

Con equilibrio fiscal, la ausencia de rigidez cambiaria, el mantenimiento de un sistema de flotación con política macroeconómica de largo plazo determinada en función del ciclo de crecimiento, el mantenimiento del superávit primario y la continuidad del superávit externo nos harán crecer en función directa de la recuperación del consumo, de la inversión y de las exportaciones”.

 

También cabe señalar, que el kirchnerismo, que ahora nos pide que gastemos, que consumamos, luego de haber complejizado las alternativas de ahorro para cercarnos dentro de los límites de una moneda que se devalúa a diario, no decía lo mismo en 2003. Tampoco la tan denostada inversión extranjera directa (que no viene) era indeseable por entonces:

 

“Sabemos que la capacidad de ahorro local, y, por ende, el financiamiento local, es central en todo proceso de crecimiento sostenido. El desarrollo del mercado de capitales con nuevos instrumentos, con transparencia, con seguridad, es fundamental para recuperar la capacidad de ahorro y para alejarnos definitivamente de las crisis financieras internas, que en los últimos 20 años han golpeado fuertemente y por tres veces a los ahorristas y depositantes”.

 

“Los fondos externos deben ser complementarios a este desarrollo de los mercados locales y su gran atractivo está ligado a que sean fondos de inversión extranjera directa –inversión productiva-, que no sólo aportan recursos sino también traen aparejado progresos en la tecnología de procesos y productos”

 

Política social

 

Vinculado a este último punto, surge el tema de la política social que tanto gustó al kirchnerismo. Crear deudores sociales, clientes de los innumerables subsidios, ha resultado políticamente provechoso para el FpV. De hecho, cuando la Presidenta necesita lavar su imagen o tapar algún problema, suele anunciar algún pobre aumento en alguna asignación, que la más de las veces ni siquiera hace cosquillas  a la inflación. Sin embargo, lo que el kirchnerismo nos prometió en 2003, fue bien diferente. Sintéticamente, Néstor Kirchner expresó que pretendía:

 

“Reinstalar la movilidad social ascendente que caracterizó a la República Argentina requiere comprender que los problemas de la pobreza no se solucionan desde las políticas sociales sino desde las políticas económicas”.

 

Obras e Infraestructura

 

Reiteramos: el kirchnerismo se devoró los stocks. Por eso no hay para rutas, ni para trenes, ni canales. Por eso no se pueden evitar inundaciones, ni catástrofes ferroviarias. Por eso hay déficit energético y habitacional. Leamos lo que nos prometía el flamante presidente al respecto:

 

“No se tratará de obras faraónicas, apuntaremos más a cubrir las necesidades de vivienda y de infraestructura en sectores críticos de la economía para mejorar la calidad de vida y a perfilar un país más competitivo, distribuyendo la inversión con criterio federal y desarrollando nuestro perfil productivo.

 

La construcción más intensiva de viviendas, las obras de infraestructura vial y ferroviaria, la mejor y moderna infraestructura hospitalaria, educativa y de seguridad, perfilarán un país productivo en materia de industria agroalimentaria, turismo, energía, minería, nuevas tecnologías, transportes, y generarán nuevos puestos de trabajo genuinos."

 

Política Exterior

 

Y en la Argentina del default, de las relaciones con Venezuela e Irán, quizás este sea el mayor chiste de todos. Recordemos las palabras de lo que deseaba Néstor Kirchner:

 

“Una relación seria, amplia y madura con los Estados Unidos de América y los Estados que componen la Unión Europea, es lo que debe esperarse de nosotros, el estrechamiento de vínculos con otras naciones desarrolladas. Profundizar la estrategia de apertura de mercados, incrementar sustancialmente nuestro intercambio con el resto del mundo, diversificar exportaciones hacia bienes con mayor valor agregado, desconcentrar ventas por destino y multiplicar el número de exportadores de modo que los beneficiarios del comercio exterior se derramen sobre todas nuestras ramas productivas”.

 

Conclusión: las promesas de Néstor Kirchner y la realidad sobreviniente dejan expuesta la esencia del kirchnerismo. O sus propuestas fueron una serie de falsedades o la práctica política obligaron a dejarlas de lado. Esto último sería –según palabras del ex presidente– “un ejercicio de hipocresía y cinismo”. El kirchnerismo presupuestado dista mucho del kirchnerismo ejecutado, ese que tenemos que empezar a pagar ahora. Leer o ver el discurso de asunción de 2003, prestar atención al plan de gobierno, ver los protagonistas que había entonces, y reflexionar sobre lo que pasó luego, debería hacernos pensar en el 2015 y lo que queremos –y no queremos– para el futuro.

miércoles, abril 23, 2014

 

El gasto estatal frustra la política monetaria: cobra fuerza la emisión, alentando un grosero vaciamiento del BCRA.

 

• El gobierno se equivoca al pensar que el desborde fiscal se puede compensar con una política monetaria restrictiva. 

 

La base monetaria ha venido creciendo modestamente, a un ritmo inferior a 20% anual. 

 

Sin embargo, esa desaceleración perdió fuerza, pues el gobierno nacional requirió mayor asistencia para hacer frente al gasto. 

 

• Tras 2 meses de contracción, marzo volvió a ser un mes expansivo: la base monetaria aumentó $ 4.210 millones. 

 

Hubo que emitir $ 10.887 millones para financiar al sector público y $ 3.884 millones para comprar divisas. 

 

El auxilio al gobierno se complementó con recompras de títulos de deuda por $ 17.200 millones al Banco Nación en el mercado secundario. 

 

El efecto monetario de la operación con el Nación quedó momentáneamente neutralizado porque colocó casi la misma cantidad en pases, esterilizando la expansión resultante. 

 

La operatoria de LEBAC agregó otros $ 8.996 millones mientras que las operaciones de pases y otros conceptos cargaron con la tarea contractiva, al absorber $ 19.590 millones. 

 

• El comportamiento expansivo se potenció en abril: en los primeros 4 días la base saltó $ 10.032 millones, impulsada por la devolución de los pases pasivos del Nación, por más de $ 14.000 millones el 1º de abril. 

 

• Como los adelantos transitorios se encontraban ya cerca de sus límites técnicos, el BCRA en la última semana del mes se vio nuevamente forzado a simular una ganancia, en este caso de $ 79.000 millones. 

 

• La cifra más que duplica lo que se transfirió el año pasado —$ 34.800 millones— por el mismo concepto y muestra en qué medida el Central se ha convertido en prácticamente el único financista del gobierno. 

 

Esa “ganancia” está originada en la revaluación de las letras a 10 años del Tesoro. 

 

• Al ser una utilidad meramente contable, por revaluación, la única forma de realizarla consistiría en vender la entidad. 

 

Pero ocurre que, además de tratarse de una ganancia exclusivamente de capital, la distribución de la misma constituye una grosera práctica de vaciamiento del BCRA. 

 

Por este mecanismo, el Central se hace cargo de la pérdida que sufre el gobierno a causa de la revaluación de las letras entregadas por el Tesoro como contrapartida por los pagos a su cargo de vencimientos de la deuda gubernamental. 

 

Es decir, el Central, además de haber sido forzado a desprenderse de las reservas para cumplir con pagos de vencimientos correspondientes al Tesoro, ahora le cubre bajo el disfraz de “ganancias”, las pérdidas por diferencias de cambio inherentes a la deuda asumida por el gobierno. 

 

Lo que sorprende es la enorme magnitud de esta grotesca descapitalización: el balance semanal al 31 de marzo exhibe una mayúscula contracción del patrimonio neto de la entidad, equivalente a 42% del capital contabilizado en el balance al día 24. 

 

Otra irregularidad es que, en lugar de acreditar los fondos en la cuenta Depósitos del Gobierno Nacional, la mayor parte —$ 61779 millones— fue contabilizada en la cuenta Otros Pasivos. 

 

El balance final de 2013 no se conocerá hasta mediados de año. 

 

• El BCRA es la única organización del mundo que distribuye ganancias en la proporción que haya incumplido su misión fundamental, de defensa del valor de la moneda. 

 

Ello es así porque los activos del BCRA nominados en moneda extranjera ganan valor cada vez que el peso se deprecia. 

domingo, marzo 09, 2014

 

EL FRENTE RENOVADOR DESNUDÓ A LA OPOSICIÓN

Las 2 puertas de Massa (ni macristas ni socialistas ni radicales conocen a sus votantes)

Ahora se entiende por qué el kirchnerismo duró tanto tiempo: porque los opositores eran gente como Mauricio Macri, Hermes Binner, Ricardo Alfonsín, Federico Pinedo, Fernando Solanas, Ricardo Gil Lavedra... un engaño a la política. Lo de Daniel Scioli no cuenta porque él es kirchnerista (aunque, a veces, vergonzante). De pronto aparece una fuerza nueva, con alguna cintura política, y el desparramo es elocuente, explicó Claudio Chiaruttini en su editorial dominical por Radio El Mundo.

09/03/2014| 10:30

 

"(...) la movida de Sergio Massa desnudó el profundo error estratégico cometido por macristas, socialistas y radicales; y obligó a las 3 fuerzas a desautorizar a sus representantes en la comisión redactora de los cambios del Código Penal, con lo cual, el kirchnerismo deberá ceder y permitir modificaciones o sumar todos los votos posibles para poder aprobar el nuevo Código Penal garantista. Tarea complicada, si las hay. (...)"



 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Constituirse como proyecto alternativo es la tarea más difícil que deben enfrentar las oposiciones a los gobiernos populistas de la región, de allí la larga permanencia en el cargo de los Hugo Chávez, los Rafael Correa, los Evo Morales y el Matrimonio Kichner. Pero con una movida estratégica llevada a cabo muy desprolijamente por Sergio Massa, el líder del Frente Renovador dio un inmenso paso para convertirse en la verdadera oposición, una opción potencial de reemplazo, de Cristina Fernández.

 

En su discurso de apertura de Sesiones Ordinarias en el Congreso, la Presidente de la Nación dejó bien en claro que su herencia política será rediseñar el sistema jurídico argentina dándole un neto sesgo garantista.  Y Sergio Massa logró clavarle una estaca en el corazón de ese sueño: la reforma del Código Penal que impulsó el cortesano mimado por la Casa Rosada, Eugenio Zaffaroni, hoy se encuentra debilitada.

 

Es cierto que Sergio Massa salió con argumento débiles y equivocados a derribar el proyecto del kirchnerismo, es cierto que le faltó el apoyo de juristas reconocidos (en equipo de ministeriables del Frente Renovador tiene 5 economistas y ningún jurista); sin embargo, obligó a toda la oposición a retirar el apoyo tácito y tibio que habían dado a los 1.074 cambios que se intentan introducir en el Código Penal.

 

Cuando se creó la comisión redactora de la reforma penal, muy astutamente, la Casa Rosada invitó al PRO, el Frente Amplio Progresista y a la Unión Cívica Radical a sumar un representante para que realizaran sus observaciones y aportes. Allí fueron el macrista Federico Pinedo, la jurista socialista María Elena Barbagelata y el jurista radical Ricardo Gil Lavedra, quienes participaron, orgullosos, de la tarea encomendada. Los 3 partidos, y los 3 delegados, creyeron que habían sido llamados para enriquecer, para darle prestigio a la reforma. Se equivocaron como pocas veces en los casi 11 años de Era Kirchnerista.

 

Demostrando una inocencia, un candor, una credulidad pasmosa; la oposición al Gobierno, no percibió que el cristinismo los estaba usando para legitimar la reforma, darle una pátina de supuesto consenso, para filtrar la concepción abolicionista que reclaman las bases kirchneristas (y que divide hoy al Poder Judicial) y, en especial, abrían la puerta para una rápida y poco discutida aprobación de la propuesta de Eugenio Zaffaroni en el Congreso.

 

Sin duda, una inteligentísima estrategia del oficialismo que ya fue usada para conseguir la Ley de Servicios de Comunicación Judicial y la reforma judicial lanzada el año pasado.

 

A decir verdad, la Casa Rosada se aprovechó del ego y sueños de convertirse en versiones postmodernas de Carlos Tejedor que tenían Federico Pinedo, María Elena Barbagelata y Ricardo Gil Lavedra para realizar una transformación copernicana del endeble sistema penal argentino. No son pocos los abogados que pasan por el Congreso con la fantasía de ser recordados como Justiniano, cuando, en realidad, terminan por redactar proyectos de ley que son ignorados por sus pares.

 

Ni Federico Pinedo, ni María Elena Barbagelata y ni Ricardo Gil Lavedra pensaron en los efectos que tendría la puesta en práctica de la reforma que ayudaron a redactar en forma cómplice. Por eso salieron a defenderla una vez que fue presentada y aparecieron las primeras críticas.

 

No entendieron que, aplicada la reforma penal, tal como está redactada hoy, 20.000 presos obtendrán su libertad en forma inmediata y otros 10.000 la conseguirán en los próximos 2 años, según fuentes del fuero penal. ¿Cómo se cree que impactará en la inseguridad y el creciente narcotráfico la liberación de casi un tercio de las personas hoy albergadas por el Servicio Penitenciario?

 

Según el nuevo texto del Código Penal que se propone, las penas de los 20 delitos más graves serán reducidas, desaparece la reincidencia, en 86% de los delitos, la condena se podrá cumplir en la casa; el 82% de los delitos pasarán a ser excarcelables, entre ellos, el tráfico y venta de drogas, los responsables de entraderas y salideras con armas de fuego, el robo con armas en sus diferentes facetas y las extorciones; se bajan las penas a 140 tipos diferentes de delitos, entre ellos, el homicidio agravado, la violación, el secuestro, la tortura, la corrupción de menores, la asociación ilícita, la trata de menores y el abigeato.

 

Con todos estos cambios, ¿cómo creyeron Federico Pinedo, María Elena Barbagelata y Ricardo Gil Lavedra que mejoraría la vida de sus votantes? ¿Cómo pueden todas estas modificaciones reducir la inseguridad o combatir el narcotráfico? ¿Cuántos votos creían que sumarían el PRO, el Frente Amplio Socialista y la Unión Cívica Radical defendiendo estas reformas?

 

Aunque parezca mentira, ni Federico Pinedo, ni María Elena Barbagelata y ni Ricardo Gil Lavedra, ni los macristas, ni los socialista, ni los radicales recordaron que la inseguridad es el tema de mayor preocupación de los argentinos desde hace casi 10 años. ¿Cómo creían que iba a ser leída por la población la aprobación de un sistema penal que pone el peso de la culpa del delito en la víctima y alienta todas las consideraciones y cuidados hacia los victimarios?

 

Una gran lección: ni los macristas, ni los socialistas, ni los radicales conocen a sus votantes. Tampoco tienen en cuenta las necesidades, reclamos o requerimientos de esos votantes y, cuando toman decisiones de estrategia política o de instrumentación de políticas públicas, terminan por dar prioridad a las necesidades y requerimiento de los candidatos, de las fuerzas políticas o de los políticos que accionan. Se olvidan de sus votantes.

 

Apenas surgieron las primeras protestas, Federico Pinedo, María Elena Barbagelata y Ricardo Gil Lavedra, salieron a defender su trabajo, sus buenas intenciones, sus pobres aportes para moderar el extremismo garantista que traía originalmente la propuesta. Pero con sus palabras y enojo con los periodistas que los criticaban por lo hecho, en el fondo, hacían el trabajo sucio que le corresponde al oficialismo: intentar convencer a todos aquellos que se opusieran a los cambios. Así, los tres legisladores opositores, se convertían en los mayores cómplices de los sueños expresados por Cristina Fernández, con un altísimo costo político para sus imágenes personales y para los partidos políticos que representan.

 

Pero la movida de Sergio Massa desnudó el profundo error estratégico cometido por macristas, socialistas y radicales; y obligó a las 3 fuerzas a desautorizar a sus representantes en la comisión redactora de los cambios del Código Penal, con lo cual, el kirchnerismo deberá ceder y permitir modificaciones o sumar todos los votos posibles para poder aprobar el nuevo Código Penal garantista. Tarea complicada, si las hay.

 

De esta forma, si la reforma es aprobada, será culpa de la complicidad de macristas, socialistas y radicales, liberando al Frente Renovador de cualquier tipo de responsabilidad; y, si es rechazada o no se trata nunca en el recinto, será resultado del accionar decidido de Sergio Massa. Doble posibilidad de triunfo para el máximo exponente del massismo.

 

Pero ahora, al ex intendente de Tigre, se le abren 2 puertas:

 

> 1ra., avanzar hacia la demolición de todas las propuestas de reforma judicial de Cristina Fernández (Código Civil y Comercial Unificado, que espera ser tratado en la Cámara de Diputados antes de Julio; y el que se prepara, Código Procesal Administrativo);

 

> 2da., comenzar a sumar legisladores a la bancada massista, como una forma de convertirse en la primera minoría política en el Congreso, algo que ya hizo en el Senado bonaerense y puso en emergencia al Gobierno de Daniel Scioli.

 

El certero golpe que dio Sergio Massa contra la reforma penal hizo recuperar bríos a un massismo que venía de capa caída desde la enérgica reacción del Gobierno y del sciolismo luego del pase del Intendente de Merlo, Raúl Othacehé, al Frente Renovador.

 

En cuestión de horas, la Casa Rosada se reunió con 90 intendentes y los alineó detrás de Cristina Fernández. Así evitó que 6 alcaldes bonaerenses que vienen trabajando históricamente con Raúl Othacehé se pasaran al massismo. Además, el Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires integró a peronistas, sciolistas y kirchneristas, sobre todo La Cámpora, y le cerró la puerta a cualquier acuerdo con el Frente Renovador, lo que aisló a Sergio Massa con lo poco que tiene hasta ahora en la 3ra. Sección Electoral del distrito más importante para la contienda electoral del 2015.

 

Además, en esa movida antimassista, Daniel Scioli logró un "perdón" de la Casa Rosada, reconfirmó que él puede contar con unos 60 intendentes bonaerenses que lo apoyan, y que el kirchnerismo lo comenzó a ver como "heredero natural" de Cristina Fernández, al igual que 7 gobernadores que lo apoyaron en su proyecto presidencialista. Todos golpes para Sergio Massa.

 

En el fondo, lo ocurrido desde el pase de Raúl Othacehé reconfirmó las estrategias que Daniel Scioli y Sergio Massa están elaborando para competir por la Presidencia.

 

El gobernador de Buenos Aires se apoyará en la estructura formal del Partido Justicialista e intentará quedarse con una tajada del kirchnerismo.

 

El ex intendente de Tigre irá a la gente, a los electores, apelará a lo individual para construir lo colectivo, él seguirá en su lucha por seducir, capitalizar y arrastrar detrás de su figura a los votantes antikirchneristas, no importa su origen político, y se apuntalará en los poderes territoriales (entiéndase intendentes, no gobernadores) para llegar a la Casa Rosada.

 

Sergio Massa, con su ataque a la reforma del Código Penal, confirma que hace una mejor lectura de lo que piensan y sienten los votantes antikirchnristas, una masa de gente que crece en número semana a semana, al ritmo de la caída de popularidad de Cristina Fernández. En esa sensibilidad él se parece a Carlos Saúl Menem, quien supo leer el hastío del votante peronista hacia la elitista renovadora-cafierista y logró quedarse con los votos, mientras que Antonio Cafiero controlaba el aparato. ¿Pasará esto con Daniel Scioli? El sciolismo debería preocuparse por su estrategia camino al 2015.

 

2 lecturas más de la exitosa estrategia massista contra el Gobierno:

 

> ¡cuán débil debe estar el liderazgo de Cristina Fernández que fueron escasas, y con poco peso político, las voces kirchneristas que salieron a defender la propuesta garantista de Eugenio Zaffaroni! En realidad, los ataques fueron contra la persona de Sergio Massa o sus eventuales errores; y

 

> qué pésimas lecturas de la opinión pública que realizan macristas, socialistas y radicales, quienes tuvieron que ceder ante la propuesta de Sergio Massa, nunca vieron la veta electoral de encabezar el rechazo contra la reforma penal y dejaron que sus representantes participaran de una comisión de reforma sin hacer un análisis de los efectos que tendría sobre sus respectivos partidos políticos de esta decisión. Lo que explican por qué la Presidente de la Nación tiene asegurado su cargo hasta 2015.

 

Pero más allá de todo lo dicho hasta ahora, el proyecto de reforma de Código Penal no está muerto. Hoy, apenas está herido. El Gobierno, luego de la aprobación del acuerdo con Repsol por la confiscación de YPF, sin duda retomará la propuesta abolicionista e intentará aprobarla con mínimos cambios. La convertirá en una lucha épica, con el fin de construir adhesiones e identidad, algo impensable por parte de la oposición. Por eso, se necesita una mayor presión partidaria y popular para frenarla la reforma en ciernes.

 

Para el jueves 13/03 está prevista una nueva marcha al Obelisco y la Plaza de Mayo citada por las redes sociales, pero dada la bajísima repetición que ha tenido, va camino a ser un nuevo fracaso. Probablemente la Administración Cristina se encuentre detrás de una convocatoria que fracasará y así afirmará que la gente levantó la barrera a la reforma y habilitó la realización de la reforma. Por eso Massa multiplicará la solicitud de adhesión de firmas: 5 millones es mucho más que cualquier idea fallida en la calle.

 

La política moderna es una batalla por las percepciones. Sergio Massa puede parecer hoy el gran ganador. La reforma del Código Penal puede parecer hoy la gran derrotada. Cristina Fernández puede haber quedado debilitada por el golpe que le propinó su ex Jefe de Gabinete. Pero la lucha política se juega todos los días. Todo esto puede cambiar. El Gobierno es especialista en carrera de fondo y largas distancia, las fuerzas de la oposición, de las cortas, que requieren piques rápidos.

 

Estamos a 3 pasos de que 20.000 presos recobren su liberad en cuestión de horas. La batalla no terminó. En realidad, la pelea por eliminar la reforma garantista de Eugenio Zaffaroni recién comienza. Por ahora, no hay nada que celebrar, salvo un buen comienzo.

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