sábado, junio 02, 2007
Cortar
En vano la Constitución indica que "el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes", pues aquí cada cual delibera a sus anchas y, lo que es peor, en contra de sus representantes y autoridades libremente elegidas. Minorías de los tranviarios cortan los subtes en la Capital, en contra del convenio que firmaran los capitostes de la UTA. Croupiers de los garitos porteños cortan la avenida del Libertador y estorban el acceso a los premios Martín Fierro; obreros de Kraft y Terrabusi cortan la Panamericana; municipales de Río Gallegos cortan el acceso por la ruta 3 a esa ciudad y el paso a Chile; y en Lezama cortan la ruta 2 a Mar del Plata, ¡pues quieren independizarse de la tiranía de Chascomús! Estudiantes ocupan los colegios secundarios porteños, pues quieren elegir a los rectores; y en las universidades (de Córdoba, La Plata y Capital), los consejos directivos tienen que escapar a las turbas y esconderse para renovar autoridades. Es una revuelta de la base contra los dirigentes, de los alumnos contra los maestros, de los maestros contra las autoridades. Pero, si bien se mira, son microscópicas minorías las que manifiestan por el simple método de impedir a los otros vivir su vida. Si se suman las ocupaciones "normales" de los puentes, de las calles, de las plazas, se tiene un colorido espectáculo que los turistas vienen del extranjero a presenciar. Sí, pero es el ocaso de toda autoridad, de cualquier jerarquía, aun la del saber, del trabajo y del propio hábito de convivir.
En vano la Constitución indica que "el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes", pues aquí cada cual delibera a sus anchas y, lo que es peor, en contra de sus representantes y autoridades libremente elegidas. Minorías de los tranviarios cortan los subtes en la Capital, en contra del convenio que firmaran los capitostes de la UTA. Croupiers de los garitos porteños cortan la avenida del Libertador y estorban el acceso a los premios Martín Fierro; obreros de Kraft y Terrabusi cortan la Panamericana; municipales de Río Gallegos cortan el acceso por la ruta 3 a esa ciudad y el paso a Chile; y en Lezama cortan la ruta 2 a Mar del Plata, ¡pues quieren independizarse de la tiranía de Chascomús! Estudiantes ocupan los colegios secundarios porteños, pues quieren elegir a los rectores; y en las universidades (de Córdoba, La Plata y Capital), los consejos directivos tienen que escapar a las turbas y esconderse para renovar autoridades. Es una revuelta de la base contra los dirigentes, de los alumnos contra los maestros, de los maestros contra las autoridades. Pero, si bien se mira, son microscópicas minorías las que manifiestan por el simple método de impedir a los otros vivir su vida. Si se suman las ocupaciones "normales" de los puentes, de las calles, de las plazas, se tiene un colorido espectáculo que los turistas vienen del extranjero a presenciar. Sí, pero es el ocaso de toda autoridad, de cualquier jerarquía, aun la del saber, del trabajo y del propio hábito de convivir.