sábado, junio 02, 2007
Contubernio
La llamada "concertación plural", que se apresta a sucederse a sí misma, no es otra cosa que un contubernio del tipo que se criticaba a los gobiernos conservadores, con esta particularidad: que los caudillos provinciales o locales no discuten el candidato presidencial, sino que aceptan el nombre impuesto por Néstor Kirchner y, peor aún, lo esperan anhelantes, por estos días. La trapisonda proviene de un manejo discrecional del Presupuesto. Al que no adhiere a la "concertación plural" no le pasan dinero y queda en mora frente a sus electores. Kirchner subió al poder con una promesa de amplia reforma política al cabo de la crisis de confianza de 2001, pero se abolieron las elecciones internas abiertas y aún se prescinde de las convenciones, y hasta de los pactos o acuerdos para elegir candidatos, esperando la voz del Altísimo que imponga la fórmula.
La llamada "concertación plural", que se apresta a sucederse a sí misma, no es otra cosa que un contubernio del tipo que se criticaba a los gobiernos conservadores, con esta particularidad: que los caudillos provinciales o locales no discuten el candidato presidencial, sino que aceptan el nombre impuesto por Néstor Kirchner y, peor aún, lo esperan anhelantes, por estos días. La trapisonda proviene de un manejo discrecional del Presupuesto. Al que no adhiere a la "concertación plural" no le pasan dinero y queda en mora frente a sus electores. Kirchner subió al poder con una promesa de amplia reforma política al cabo de la crisis de confianza de 2001, pero se abolieron las elecciones internas abiertas y aún se prescinde de las convenciones, y hasta de los pactos o acuerdos para elegir candidatos, esperando la voz del Altísimo que imponga la fórmula.