lunes, mayo 14, 2007

 
Patagonia
La revuelta en Santa Cruz ya pasa de castaño oscuro. Los maestros en huelga, no contentos con haber dejado a los chicos sin escuelas, han rechazado la conciliación obligatoria tras haber subido a negociar a Buenos Aires; y el lunes, una turba intentó asaltar la casa (vacía) del presidente en Río Gallegos, confirmando así torpemente la tesis oficial del ministro del Interior, quien sostiene que el atentado anterior con un camión, contra esa misma casa, que la mayoría adjudicaba a un loco, en realidad es parte de una conspiración para derribar a Néstor Kirchner. El presidente ve ingratitud local en lo que sólo es parte del gran cacerolazo nacional fomentado por la renovación de convenios y la cercanía de elecciones, y por eso se rehúsa a desatar el nudo de la bolsa, en una provincia que tiene al menos 600 millones de dólares depositados en el exterior y goza de regalías petroleras.





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