sábado, mayo 05, 2007

 
Hablemos en serio: ¿Cristina candidata, midiendo 15 puntos menos que Kirchner?
La protocolar e insustancial visita de Cristina de Kirchner a New York se sumó a otras visitas sin logros reales: Francia, Venezuela y México. Además, ella se encuentra 15 puntos por debajo de Néstor Kirchner. Su candidatura no ofrece ventajas para el Frente para la Victoria porque lo expone al riesgo de la 2da. vuelta.
05/05/2007 10:33
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La revista EDICIÓN i puso a debate un artículo de consulta libre acerca de las posibilidades proselitistas de la senadora nacional Cristina Elizabeth Fernández de Kirchner, que apoyó en algunos datos provistos por la consultora La Opinión Autenticada, sobre 8.000 casos en diferentes centros urbanos del país, que afirman que Cristina tiene menos caudal de simpatías que su esposo.
Y esto ocurre luego de 8 meses de intento de instalación de la candidatura de Cristina, apelando al Presidente, a los medios de comunicación más diversos y a desarrollarle una agenda internacional que incluyó viajes a Francia, Venezuela, México y USA. El resultado es que la intención de voto de Cristina de Kirchner es inferior al 50%.
En tanto, Elisa Carrió creció su intención de voto, superó a Roberto Lavagna y resulta hoy la principal candidata desde la oposición, mucho más cercana a Cristina de Kirchner que a Néstor Kirchner.
En el universo de votantes de Carrió hay muchas más mujeres que hombres; probablemente debería consolidar su base masculina para subir otro escalón. Pero, en cualquier caso, el Frente para la Victoria asume un riesgo innecesario con la candidatura de Cristina en una cuestión que debe reducir riesgos. Entonces, ¿es realmente Cristina la candidata presidencial o sigue ejecutándose una táctica de distracción desde la Presidencia de la Nación?
Los datos resultan evidentes: Cristina no provoca la adhesión de su esposo, no es considerada una líder ni puede asumir jefatura alguna porque su proselitismo se ampara en el poder de su marido, no está construido desde el llano. Se asemeja, de alguna manera, a la de Michelle Bachelet que ha terminado resultado una Presidente débil, consumida por sus circunstancias.
Resulta evidente que, con 15 puntos por debajo de su marido, Cristina puede aparecer en escena el 25 de mayo en la ciudad de Mendoza como precandidata presidencial del Frente para la Victoria, según el semanario oficialista 'Debate', pero aún así no será definitivo porque, obviamente, el Frente para la Victoria no se arriesgará a perder un comicio, y la diferencia entre Carrió y Cristina es de apenas 15 puntos que pueden descontarse.
Existe la impresión que lo mejor de la política económica ya pasó. Que el futuro es inflacionario, y Cristina de Kirchner parece tener menos respuestas para esto que su propio marido, que ya se sabe que pretende desconocer la desestabilización social que provoca la escalada de los precios.
Por cierto que el Frente para la Victoria no tomará una decisión definitiva sobre sus candidatos hasta después de las vacaciones de invierno, y habrá que evaluar cuál es la situación entonces.
Sí es cierto que habrá, en el interín, un redoblado intento de hacer más 'popular' a Cristina, acción que tiene sus límites porque ella misma tiene cierta resistencia hacia lo 'popular'.
Luego suceden los alineamientos y realineamientos que dentro del poder provoca la elección del candidato, por las simpatías y lejanías que cada interesado tiene según el candidato.
En este contexto, Cristina también es dependiente en extremo de Kirchner, porque casi carece de equipo propio y porque los acuerdos, especialmente con los intendentes del Gran Buenos Aires, depende de Néstor Kirchner, aún cuando ella sea senadora nacional por la Provincia de Buenos Aires.
Es llamativa, entonces, la fragilidad del proyecto Cristina frente a un período que será muy diferente, y previsiblemente más complicado que el transcurrido entre 2003 y 2007.
Luego, Néstor Kirchner le ha dejado la agenda internacional a Cristina, que es una temática que desdeña el Presidente, a quien le aburre tanto el protocolo como la geopolítica, aún cuando resulten cuestiones bien diferentes. De lo contrario no podría explicarse, por ejemplo, la ausencia de Kirchner del encuentro de sus pares regionales en la isla Margarita.
Resulta curiosa la construcción de una candidatura presidencial a partir de una agenda que provoca desinterés en el oficialismo, y que hasta provoca conflictos domésticos como el ocurrido con Luis D'Elía por el tema Amia, con Cristina en New York.
Es obvio que Cristina calificó de "disparates" a los dichos de D'Elía (que por cierto lo son; ¿a quién se le ocurre que la 'derecha israelí' provocó lo que, entonces, sería un autoatentado?), pero luego negó que se hubiese referido a D'Elía porque, evidenemente, en el interior de la 'transversalidad' se vivió mucha tensión luego de las difusión de los comentarios en New York.
Por último, ya se sabe cómo se organizan las cenas anuales de entidades como la que visitó Cristina. Mucho se ventilaron esos procedimientos cuando Néstor Kirchner visitó el mismo escenario en el pasado. No hay poder fáctico en el American Jewish Committee. En la sociedad estadounidense, el poder se encuentra en otra parte, y hoy día atomizado entre demócratas y republicanos, con un George Bush en decadencia. ¿Cómo es que Cristina busca construir poder desde un evento donde no lo hay?
En verdad, con esta agenda internacional el Presidente parece estar satisfaciendo el ego de su mujer, que reclamó una participación mayor en el 'éxito', antes que definiendo la agenda 2007-2011.





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