sábado, abril 28, 2007
Qué pasó entre Paolo Rocca y el gobierno de Kirchner? (Las pymes afuera del 'modelo')
Desde que EDICIÓN i publicó la siguiente nota (Nº151) ocurrieron 2 acontecimientos: Techint mermó cualquier inversión en Roberto Lavagna y Paolo Rocca intentó el diálogo directo con Cristina de Kirchner en México. El diálogo parece recuperado, sin embargo, el fondo de la cuestión se encuentra sin cambios y será parte del agitado debate que llega sobre la política económica que viene.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (EDICIÓN i). En menos de dos semanas, la situación de las Pequeñas y Medianas Empresas (pymes) provocó dos enfrentamientos. Por un lado, la no muy representativa CAME calificó a los bancos de “usureros”, lo que generó la respuesta de las entidades extranjeras. Por el otro, la ministra de Economía, Felisa Miceli, salió al cruce del presidente de Techint, Paolo Rocca, quien reclamó mayor financiamiento para el sector. En el medio, hay sospechas de algunos economistas que las ventajas competitivas que permitieron la apertura de casi 300.000 pymes entre 2002 y 2004 se estén agotando. La falta de respuestas gubernamentales, en un año electoral, podría ser más grave que la merma de las ganancias y la falta de financiamiento para estas pequeñas compañías.
PAOLO ROCCA
Fue la pelea menos esperada. Paolo Rocca, presidente de Techint, el holding industrial más grande de la Argentina, sostuvo que “las pymes necesitan rentabilidad para crear capital. Para capitalizarse necesitan reinvertir utilidades y crear capacidad productiva” y agregó que “la falta de inversión” en las industrias es la que provoca la mayor importación, por deficiencia para atender la demanda creciente en el mercado interno.
No eran expresiones nuevas en boca de Rocca ya que el Grupo Techint y uno de sus principales ‘think tank’ locales, Fundación Observatorio Pyme, viene advirtiendo de los mismos problemas desde hace casi un año (tal como lo reseñó EDICIÓN i Nº 125 el 26 de septiembre de 2006).
Sin embargo, esta vez hubo un cambio: la ministra de Economía, Felisa Miceli, por orden de la Casa Rosada, salió a responderle al influyente industrial y sostuvo que “durante el año pasado, el crédito bancario destinado a las pymes creció un 30%, alcanzando las financiaciones bancarias a las Pymes un stock de más de $25.000 millones a diciembre de 2006. Esto ha sido muy beneficioso para fortalecer el tejido productivo que no se reduce, como tampoco la inversión, al crecimiento de un sector en particular sino que abarca a todos.”
Ella agregó: “Entre algunas de las medidas que tomamos para fortalecer el crecimiento lanzamos un sistema de bonificación de tasas a créditos que permitió a más de 15.000 pymes acceder a financiamiento por más de $ 1.500 millones. También se implementó el Programa Global de Crédito, el cual ofrece crédito a las Pymes por un monto total de $ 1.000 millones, a tasas fijas en pesos al 8,9% anual”.
Y remató: “Además, se puso en marcha la Ley de Promoción de la Industria del Software, donde se inscribieron alrededor de 90 empresas de las cuales cerca de 50 exportan un promedio del 34% del total facturado y 65 invierten en investigación y desarrollo”.
El presidente de Techint (una empresa fundada en la Argentina con capitales italianos y que hoy es una multinacional con sede en paraísos fiscales europeos y su familia controlante en Italia) había sostenido que medidas que estimulen la reinversión de utilidades, como el proyecto de Ley que exime del Impuesto a las Ganancias que está frenado en el Congreso, “son fundamentales para acompañar el crecimiento”.
Incluso, fue más duro con el gobierno cuando sostuvo que “si al final de un ciclo largo nos vamos a encontrar sin haber contribuido con inversiones, creo que vamos a pensar que habremos perdido una gran oportunidad”. Esto lo dijo en el panel de apertura de la 4ta. Conferencia Anual de la Fundación Observatorio Pyme, que se llevó a cabo en el porteño hotel Sheraton Libertador.
Al día siguiente, Miceli salió a defender la política oficial en materia de promoción de inversiones, recordando algunos de los programas implementados por el Gobierno y a las estadísticas que dan cuenta del incremento de los desembolsos de las empresas, aunque tergiversando algunos números.
La ministra sostuvo que “la tasa de inversión de la economía argentina es hoy la más alta de los últimos 20 años. En este sentido, es necesario considerar que nuestro gobierno ha hecho, hace y hará un gran esfuerzo para incentivar la inversión así hemos logrado que en términos del producto bruto pase del 16,8% a fines de 2003, a más del 23% sobre el final del 2006”.
Sin embargo, Miceli nada dijo del proyecto de Ley mencionado por Rocca, dado que la Casa Rosada, si tuviera interés, en un año electoral, habría forzado a diputados y senadores a aprobar el tema, como ya hizo con otras decenas de proyectos, o hubiese realizado otro Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU).
No fue una casualidad la crítica de Rocca. Ocurrió horas más tarde que el Ministerio de Economía, a través de una de las gacetillas de prensa que rutinariamente difunde los domingos para que aparezca en los diarios económicos del lunes, defendió la política de financiamiento a las pymes que existe hoy en el mercado.
Según el comunicado oficial, el financiamiento bancario a las pymes creció un 29,3% durante el año pasado, acumulando un stock de $ 25.119 millones y destacó que “el incremento de la cartera pyme fue superior en casi 10 puntos porcentuales respecto del total de créditos otorgados. Su participación pasó de 18,3% a 19,8%”.
El trabajo destaca que “si bien todos los bancos aumentaron, se destacaron las entidades cooperativas (62,5%), seguidas por los bancos privados nacionales (34,2%), los privados extranjeros (27,6%) y los públicos (18,7%)”.
Además, Economía sostuvo que “los bancos que prestan más a las pymes como proporción de la cartera total son los cooperativos (48,6%), luego los privados nacionales (23,5%), los públicos (17,4%) y los privados extranjeros (16,3%)”
Desde el ministerio, aprovecharon para resaltar el apoyo que otorga el Estado a través del Programa de Bonificación de tasas de interés a través del cual se otorgó un subsidio de $ 1.282 millones y recordaron que el financiamiento obtenido por las pymes a través del mercado de capitales creció 85,1% el año pasado, llegando a $ 774,8 millones.
“Para alcanzar ese monto, las empresas descontaron cerca de 19.000 cheques de pago diferido por un total de $ 436 millones, emitieron 9 obligaciones negociables pymes por un total de $ 13,2 millones y 26 fideicomisos financieros por $ 319 millones. Por su parte, dos pymes abrieron su capital obteniendo financiamiento por un total de $ 6,6 millones”, recordó Economía.
Para este año, sostuvo el Palacio de Hacienda “las proyecciones son mejores aún, pues según datos de la Comisión de Valores durante el primer trimestre la financiación a las pymes a través de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires alcanzó la cifra record de $ 263 millones. El sector negoció unos $ 153 millones en cheques de pago diferido, $ 108 millones en fideicomisos financieros y $ 1,75 millón en obligaciones negociables. Tomando como testigo el 1er. trimestre, que se sabe que es el peor del año, y multiplicándolo por cuatro, 2007 contaría con un piso de $ 1.000 millones”, detalló.
ACLARACIONES
Como ocurre últimamente con los comunicados oficiales, siempre hay que hacer aclaraciones:
> El stock de créditos para las Pymes puede ser hoy mayor que durante la convertibilidad, medido en pesos ($ 25.119 millones a diciembre de 2006 contra $ 15.600 millones en 2000), pero hay que recordar que para 1998 las empresas industriales habían obtenido financiamiento bancarios por $/US$ 23.880 millones, además de $/US$ 2.000 millones en ofertas públicas de acciones y cerca de US$ 35.000 millones de deuda en bonos.
> Cuando se habla en el comunicado oficial de “bancos cooperativos” se trata sólo del Credicoop, con lo cual, muestra un comportamiento muy por encima del resto del mercado.
> Es interesante que los bancos privados (ya sea nacionales o extranjeros) hayan aumentado más su financiamiento a las Pymes que las instituciones oficiales .
¿Será porque las pequeñas y medianas empresas no le interesan al gobierno?
> Cuando se habla de préstamos sobre cartera, los bancos públicos cuentan con gran cantidad de operaciones fruto de la refinanciación de viejos pasivos casi incobrables, mientras que los bancos privados se refieren, casi en sus totalidad, a financiaciones nuevas.
CAME vs. ABA
Cuando Economía destacaba el financiamiento a las pymes, Paolo Rocca reclamaba incentivo a las capitalizaciones y el Palacio de Hacienda respondía los pedidos del empresario, la poco representativa Confederación Argentina de la Mediana Empresa (llamada antes Cámara de Actividades Mercantiles) que conduce eternamente el ex ‘menemista’ Osvaldo Cornide, lanzó una campaña contra las entidades financieras que tanto alababa Economía.
A través de una primera solicitada en los medios y carteles en la vía pública, CAME sostuvo que “la especulación financiera en la Argentina resta crédito a las Pymes y absorbe miles de millones de pesos del mercado de consumo” y destacó que “la especulación financiera deja sin crédito a las pymes”.
Luego de afirmar que “la situación es preocupante”, CAME sostuvo que muchas pymes, ante la imposibilidad de obtener créditos directos del sistema financiero, terminan por recurrir a las líneas de financiamiento personal que tiene los mayores costos del sistema.
La entidad sostuvo que por un crédito personal los bancos cobran hasta 69,86% anual, que el stock otorgado del segmento llega a $ 14.000 millones, con un costo financiero promedio de 42,5% anual.
Por su parte, “en instituciones no bancarias la tasa para un préstamo personal llega a 98% anual”, sostuvo la entidad.
Según explicó, quien solicita un préstamo a un plazo de dos años por $ 5.000 con un costo financiero de 70% anual, al final del periodo le estará devolviendo al banco $ 9.405, 88% más del monto solicitado.
Y por un préstamo de $ 7.000 en las mismas condiciones pero a 30 meses, al final del plazo se estarían devolviendo $ 13.998, es decir, se pagaría el doble de lo que se solicitó.
En un intento por forzar al gobierno a regular la tasa de interés, CAME concluye su primera solicitada sosteniendo que “si los Bancos cobran tasas abrumantes por créditos personales, ¿qué incentivos tienen para asignar préstamos a las Pymes?”, cuestionó la entidad.
De inmediato, la Asociación de Bancos Argentinos (ABA) que reúne a las instituciones crediticias extranjeras emitió un comunicado de prensa donde aseguró que el informe de CAME contenía “informaciones erróneas” y destacaron que “el ejemplo utilizado por CAME se refiere a un caso específico y de ningún modo representa la situación actual”.
ABA agregó: “El promedio ponderado del Costo Financiero Total de los préstamos personales que surge de la información que publica el Banco Central para el conjunto del sistema bancario alcanzó en febrero último 26,2% anual, muy inferior al costo de 42,5% anual que CAME utiliza para sacar las conclusiones que ha difundido en la víspera”..
Además, los bancos señalaron que “la diferencia entre el Costo Financiero Total y la tasa de interés de los préstamos tiene otros componentes, entre los que se destaca la presión impositiva”. Así, sostuvo que si se quitara sólo el Impuesto al Valor Agregado, el Costo Financiero Total caería de 26,2% a 21,5% anual.
ABA señaló “no hay duda de que el consumo ha tenido un rol protagónico en la recuperación de las pymes en el país” pero señaló que “el crédito bancario, a su vez, ha sido el principal impulsor del consumo, ya que sólo durante 2006 los préstamos personales bancarios crecieron casi $ 5.700 millones, un 77,1%, gran parte de los cuales se destinaron a consumo”.
Más adelante explicó: “Sorprende que se afirme que no hay crédito para la producción y el consumo cuando los préstamos bancarios para financiar la producción y el consumo están creciendo a un ritmo que oscila entre 30 y 70%, según sea la línea”.
Y ABA remató: “Los créditos nuevos a empresas de menos de $ 1 millón crecieron el año pasado 62% respecto del año 2005, lo que claramente contradice la afirmación de que las pymes en la Argentina no tienen crédito”.
La respuesta de CAME no se hizo esperar. La entidad sostuvo que ABA “señala que el costo financiero total promedio de un crédito personal es de 26,2%. Eso es imposible: el único banco que cobra un costo tan bajo es el Banco Ciudad (25% a tasa fija y 26,47% a tasa variable)”.
“Sólo si el Ciudad concentrara el 100% de los créditos personales (lo cual sabemos que no es correcto), el costo financiero total promedio del mercado daría el 26,2% que menciona ABA”, explicó CAME.
Aunque la cámara empresarial reconoció que hay oferta de crédito para pymes en el mercado, advirtió que “son de difícil acceso y muchísimas empresas que van a pedir estos créditos productivos terminan llevándose un crédito personal de alto costo”.
“En lugar de replicar a CAME, quizás ABA debería tomar nuestras preocupaciones para ofrecer soluciones a las Pymes comerciales e industriales que son la fuente de creación de empleo y riqueza en la Argentina”, se quejó la entidad.
Luego, ante el choque de Paolo Rocca con Felisa Miceli, las entidades financieras que forma parte de ABA resolvieron no seguir con la disputa, aunque CAME publicó una solicitada y carteles contra la opinión de la entidad bajo el título “¿Esto no es usura” y dejando abierta la posibilidad de un nuevo round contra las entidades financieras.
La curiosidad de la disputa entre CAME y ABA es que los bancos nacionales privados o los oficiales no hayan salido a defender la posición del sistema financiero. En su movida, aunque dejaron solos a los bancos extranjeros, terminaron por darle la razón a una entidad que no tiene representatividad real.
MODELO TECHINT
Más allá del enfrentamiento entre CAME y ABA, que parece un encuentro menor ante la diferencia que tuvieron Rocca y Miceli, ¿qué está pasando con las pymes y el mercado financiero?
Además ¿cuáles son los temores del presidente de Techint para lanzar la virtual advertencia y pedido al gobierno del aliado Néstor Kirchner?
El impacto de las pymes es clave en el Modelo Techint-UIA-K. Los datos son contundentes:
> El 99% de los establecimientos comerciales e industriales son pymes.
> Generan 70% de empleo.
>> Producen el 53% de valor agregado de la economía.
> Son responsables de casi 11% de las exportaciones (unas 14.000 pymes).
> El crecimiento del sector en los últimos cinco años fue explosivo, estimado entre un 50% y 60% anual.
> En la Argentina se crean cada año 55.000 nuevas pymes. Esto representa una tasa de natalidad exuberante del 12%. Cierran cada año 45.000 pymes.
> El resultado neto entre formación y desaparición de Pymes implica 10.000 nuevas firmas que generan 59.000 puestos de trabajo.
> En el 3er. trimestre de 2006, el total de pymes que existe en la Argentina llegaron al 412.000 firmas y superó el valor histórico que se había registrado en igual trimestre de 1998 (383.000).
> El tamaño medio de las pymes se incrementó: pasó de 9 ocupados por empresa en 1998 a 10,5 en 2006.
Pero no todas son buenas noticias, los datos que preocupan al Grupo Techint son:
> Como indican los cuadros que acompañan esta nota –que fueron elaborados por la Fundación Observatorio Pyme, que funciona dentro de la Unión Industrial Argentina y es financiado por el Grupo Techint-, durante 2006 las pymes han registrado menor cantidad de empleados, menor facturación y menor cantidad de ventas, por primera vez desde la salida de la convertibilidad.
> Se agotó prácticamente la utilización de la capacidad instalada ya promedia un 77%, el máximo técnico posible.
> El 59% de las pymes industriales cuenta con maquinaria moderna o de punta (un avance de 3% con respecto a 2005), pero que continúa siendo considerablemente menor al de las grandes empresas (92%).
> Sólo un 40% de las pymes invierte todo el tiempo. Otro 30%, erráticamente y el restante tercio no invierte.
> Sólo el 19% de las pymes se financia a través del sistema financiero, el resto recurre a proveedores o fondos propios.
> Desde la salida de la Convertibilidad, 5.500 pymes comenzaron a exportar, pero en 2006, primera vez desde la devaluación la cifra cayó.
Todos estos datos son preocupantes dado que:
> El peso de las pymes en las exportaciones se redujo de casi 12% en 2005 a menos de 11% actual.
> Si las pymes no invierten se frena el crecimiento del PBI.
> Si las pymes dejan de crear empleos, se estancarían las cifras del mercado laboral.
B> Si las pymes dejan de vender al exterior, podrían crecer las importaciones.
> Si las pymes dejan de pagar impuestos, las cifras de la AFIP caerían en forma violenta.
> Dado que 1 de cada 5 pymes sobrevive a sus primeros 5 años de vida, la vida útil de muchas de ellas podría estar en el límite si no tienen nuevas alternativas de financiación, nuevos mercados para vender sus productos y nuevos incentivos competitivo como devaluación o desgravaciones impositivas.
> Como casi 70% del PBI crece por impacto del consumo interno, un freno en el sector pymes causaría la caída de otras pymes y un freno al crecimiento del PBI.
Por eso, el reclamo de Rocca no debe ser leído como la presión de un empresario contra un gobierno para obtener una ventaja para su sector.
En verdad Techint es el motor y el ideólogo del plan económico que llevó a la devaluación y la actual política económica. Y son ellos quienes afirman que se necesitan nuevos incentivos para no ir hacia una recesión.
Hay un sector de los economistas, industriales, empresarios y políticos que consideran que la política del Banco Central de sostener el dólar ‘fijo’ entre $ 3,05 y $ 3,10 por casi 18 meses, como parte de un proceso de freno de la inflación, ha tenido como impacto indirecto la desaparición de la competitividad.
Si a eso le sumamos la merma en la rentabilidad, el aumento de los costos por presión salarial y el creciente peso de las importaciones en ciertos, sectores, es de esperar que las quejas por falta de apoyo a las pymes crezca.
Sin embargo, no hay que olvidar que detrás del ‘problema pyme’ se encuentra la suerte y verdad del programa económico que Techint y la UIA le ‘vendieron’ a los políticos y que llevaron a una devaluación que puso a 60% de la población por debajo de la pobreza e indigencia. Si fracasó el plan industrialista de Techint-UIA, habrá sido otro esfuerzo en vano, con un elevado costo social.
Desde que EDICIÓN i publicó la siguiente nota (Nº151) ocurrieron 2 acontecimientos: Techint mermó cualquier inversión en Roberto Lavagna y Paolo Rocca intentó el diálogo directo con Cristina de Kirchner en México. El diálogo parece recuperado, sin embargo, el fondo de la cuestión se encuentra sin cambios y será parte del agitado debate que llega sobre la política económica que viene.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (EDICIÓN i). En menos de dos semanas, la situación de las Pequeñas y Medianas Empresas (pymes) provocó dos enfrentamientos. Por un lado, la no muy representativa CAME calificó a los bancos de “usureros”, lo que generó la respuesta de las entidades extranjeras. Por el otro, la ministra de Economía, Felisa Miceli, salió al cruce del presidente de Techint, Paolo Rocca, quien reclamó mayor financiamiento para el sector. En el medio, hay sospechas de algunos economistas que las ventajas competitivas que permitieron la apertura de casi 300.000 pymes entre 2002 y 2004 se estén agotando. La falta de respuestas gubernamentales, en un año electoral, podría ser más grave que la merma de las ganancias y la falta de financiamiento para estas pequeñas compañías.
PAOLO ROCCA
Fue la pelea menos esperada. Paolo Rocca, presidente de Techint, el holding industrial más grande de la Argentina, sostuvo que “las pymes necesitan rentabilidad para crear capital. Para capitalizarse necesitan reinvertir utilidades y crear capacidad productiva” y agregó que “la falta de inversión” en las industrias es la que provoca la mayor importación, por deficiencia para atender la demanda creciente en el mercado interno.
No eran expresiones nuevas en boca de Rocca ya que el Grupo Techint y uno de sus principales ‘think tank’ locales, Fundación Observatorio Pyme, viene advirtiendo de los mismos problemas desde hace casi un año (tal como lo reseñó EDICIÓN i Nº 125 el 26 de septiembre de 2006).
Sin embargo, esta vez hubo un cambio: la ministra de Economía, Felisa Miceli, por orden de la Casa Rosada, salió a responderle al influyente industrial y sostuvo que “durante el año pasado, el crédito bancario destinado a las pymes creció un 30%, alcanzando las financiaciones bancarias a las Pymes un stock de más de $25.000 millones a diciembre de 2006. Esto ha sido muy beneficioso para fortalecer el tejido productivo que no se reduce, como tampoco la inversión, al crecimiento de un sector en particular sino que abarca a todos.”
Ella agregó: “Entre algunas de las medidas que tomamos para fortalecer el crecimiento lanzamos un sistema de bonificación de tasas a créditos que permitió a más de 15.000 pymes acceder a financiamiento por más de $ 1.500 millones. También se implementó el Programa Global de Crédito, el cual ofrece crédito a las Pymes por un monto total de $ 1.000 millones, a tasas fijas en pesos al 8,9% anual”.
Y remató: “Además, se puso en marcha la Ley de Promoción de la Industria del Software, donde se inscribieron alrededor de 90 empresas de las cuales cerca de 50 exportan un promedio del 34% del total facturado y 65 invierten en investigación y desarrollo”.
El presidente de Techint (una empresa fundada en la Argentina con capitales italianos y que hoy es una multinacional con sede en paraísos fiscales europeos y su familia controlante en Italia) había sostenido que medidas que estimulen la reinversión de utilidades, como el proyecto de Ley que exime del Impuesto a las Ganancias que está frenado en el Congreso, “son fundamentales para acompañar el crecimiento”.
Incluso, fue más duro con el gobierno cuando sostuvo que “si al final de un ciclo largo nos vamos a encontrar sin haber contribuido con inversiones, creo que vamos a pensar que habremos perdido una gran oportunidad”. Esto lo dijo en el panel de apertura de la 4ta. Conferencia Anual de la Fundación Observatorio Pyme, que se llevó a cabo en el porteño hotel Sheraton Libertador.
Al día siguiente, Miceli salió a defender la política oficial en materia de promoción de inversiones, recordando algunos de los programas implementados por el Gobierno y a las estadísticas que dan cuenta del incremento de los desembolsos de las empresas, aunque tergiversando algunos números.
La ministra sostuvo que “la tasa de inversión de la economía argentina es hoy la más alta de los últimos 20 años. En este sentido, es necesario considerar que nuestro gobierno ha hecho, hace y hará un gran esfuerzo para incentivar la inversión así hemos logrado que en términos del producto bruto pase del 16,8% a fines de 2003, a más del 23% sobre el final del 2006”.
Sin embargo, Miceli nada dijo del proyecto de Ley mencionado por Rocca, dado que la Casa Rosada, si tuviera interés, en un año electoral, habría forzado a diputados y senadores a aprobar el tema, como ya hizo con otras decenas de proyectos, o hubiese realizado otro Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU).
No fue una casualidad la crítica de Rocca. Ocurrió horas más tarde que el Ministerio de Economía, a través de una de las gacetillas de prensa que rutinariamente difunde los domingos para que aparezca en los diarios económicos del lunes, defendió la política de financiamiento a las pymes que existe hoy en el mercado.
Según el comunicado oficial, el financiamiento bancario a las pymes creció un 29,3% durante el año pasado, acumulando un stock de $ 25.119 millones y destacó que “el incremento de la cartera pyme fue superior en casi 10 puntos porcentuales respecto del total de créditos otorgados. Su participación pasó de 18,3% a 19,8%”.
El trabajo destaca que “si bien todos los bancos aumentaron, se destacaron las entidades cooperativas (62,5%), seguidas por los bancos privados nacionales (34,2%), los privados extranjeros (27,6%) y los públicos (18,7%)”.
Además, Economía sostuvo que “los bancos que prestan más a las pymes como proporción de la cartera total son los cooperativos (48,6%), luego los privados nacionales (23,5%), los públicos (17,4%) y los privados extranjeros (16,3%)”
Desde el ministerio, aprovecharon para resaltar el apoyo que otorga el Estado a través del Programa de Bonificación de tasas de interés a través del cual se otorgó un subsidio de $ 1.282 millones y recordaron que el financiamiento obtenido por las pymes a través del mercado de capitales creció 85,1% el año pasado, llegando a $ 774,8 millones.
“Para alcanzar ese monto, las empresas descontaron cerca de 19.000 cheques de pago diferido por un total de $ 436 millones, emitieron 9 obligaciones negociables pymes por un total de $ 13,2 millones y 26 fideicomisos financieros por $ 319 millones. Por su parte, dos pymes abrieron su capital obteniendo financiamiento por un total de $ 6,6 millones”, recordó Economía.
Para este año, sostuvo el Palacio de Hacienda “las proyecciones son mejores aún, pues según datos de la Comisión de Valores durante el primer trimestre la financiación a las pymes a través de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires alcanzó la cifra record de $ 263 millones. El sector negoció unos $ 153 millones en cheques de pago diferido, $ 108 millones en fideicomisos financieros y $ 1,75 millón en obligaciones negociables. Tomando como testigo el 1er. trimestre, que se sabe que es el peor del año, y multiplicándolo por cuatro, 2007 contaría con un piso de $ 1.000 millones”, detalló.
ACLARACIONES
Como ocurre últimamente con los comunicados oficiales, siempre hay que hacer aclaraciones:
> El stock de créditos para las Pymes puede ser hoy mayor que durante la convertibilidad, medido en pesos ($ 25.119 millones a diciembre de 2006 contra $ 15.600 millones en 2000), pero hay que recordar que para 1998 las empresas industriales habían obtenido financiamiento bancarios por $/US$ 23.880 millones, además de $/US$ 2.000 millones en ofertas públicas de acciones y cerca de US$ 35.000 millones de deuda en bonos.
> Cuando se habla en el comunicado oficial de “bancos cooperativos” se trata sólo del Credicoop, con lo cual, muestra un comportamiento muy por encima del resto del mercado.
> Es interesante que los bancos privados (ya sea nacionales o extranjeros) hayan aumentado más su financiamiento a las Pymes que las instituciones oficiales .
¿Será porque las pequeñas y medianas empresas no le interesan al gobierno?
> Cuando se habla de préstamos sobre cartera, los bancos públicos cuentan con gran cantidad de operaciones fruto de la refinanciación de viejos pasivos casi incobrables, mientras que los bancos privados se refieren, casi en sus totalidad, a financiaciones nuevas.
CAME vs. ABA
Cuando Economía destacaba el financiamiento a las pymes, Paolo Rocca reclamaba incentivo a las capitalizaciones y el Palacio de Hacienda respondía los pedidos del empresario, la poco representativa Confederación Argentina de la Mediana Empresa (llamada antes Cámara de Actividades Mercantiles) que conduce eternamente el ex ‘menemista’ Osvaldo Cornide, lanzó una campaña contra las entidades financieras que tanto alababa Economía.
A través de una primera solicitada en los medios y carteles en la vía pública, CAME sostuvo que “la especulación financiera en la Argentina resta crédito a las Pymes y absorbe miles de millones de pesos del mercado de consumo” y destacó que “la especulación financiera deja sin crédito a las pymes”.
Luego de afirmar que “la situación es preocupante”, CAME sostuvo que muchas pymes, ante la imposibilidad de obtener créditos directos del sistema financiero, terminan por recurrir a las líneas de financiamiento personal que tiene los mayores costos del sistema.
La entidad sostuvo que por un crédito personal los bancos cobran hasta 69,86% anual, que el stock otorgado del segmento llega a $ 14.000 millones, con un costo financiero promedio de 42,5% anual.
Por su parte, “en instituciones no bancarias la tasa para un préstamo personal llega a 98% anual”, sostuvo la entidad.
Según explicó, quien solicita un préstamo a un plazo de dos años por $ 5.000 con un costo financiero de 70% anual, al final del periodo le estará devolviendo al banco $ 9.405, 88% más del monto solicitado.
Y por un préstamo de $ 7.000 en las mismas condiciones pero a 30 meses, al final del plazo se estarían devolviendo $ 13.998, es decir, se pagaría el doble de lo que se solicitó.
En un intento por forzar al gobierno a regular la tasa de interés, CAME concluye su primera solicitada sosteniendo que “si los Bancos cobran tasas abrumantes por créditos personales, ¿qué incentivos tienen para asignar préstamos a las Pymes?”, cuestionó la entidad.
De inmediato, la Asociación de Bancos Argentinos (ABA) que reúne a las instituciones crediticias extranjeras emitió un comunicado de prensa donde aseguró que el informe de CAME contenía “informaciones erróneas” y destacaron que “el ejemplo utilizado por CAME se refiere a un caso específico y de ningún modo representa la situación actual”.
ABA agregó: “El promedio ponderado del Costo Financiero Total de los préstamos personales que surge de la información que publica el Banco Central para el conjunto del sistema bancario alcanzó en febrero último 26,2% anual, muy inferior al costo de 42,5% anual que CAME utiliza para sacar las conclusiones que ha difundido en la víspera”..
Además, los bancos señalaron que “la diferencia entre el Costo Financiero Total y la tasa de interés de los préstamos tiene otros componentes, entre los que se destaca la presión impositiva”. Así, sostuvo que si se quitara sólo el Impuesto al Valor Agregado, el Costo Financiero Total caería de 26,2% a 21,5% anual.
ABA señaló “no hay duda de que el consumo ha tenido un rol protagónico en la recuperación de las pymes en el país” pero señaló que “el crédito bancario, a su vez, ha sido el principal impulsor del consumo, ya que sólo durante 2006 los préstamos personales bancarios crecieron casi $ 5.700 millones, un 77,1%, gran parte de los cuales se destinaron a consumo”.
Más adelante explicó: “Sorprende que se afirme que no hay crédito para la producción y el consumo cuando los préstamos bancarios para financiar la producción y el consumo están creciendo a un ritmo que oscila entre 30 y 70%, según sea la línea”.
Y ABA remató: “Los créditos nuevos a empresas de menos de $ 1 millón crecieron el año pasado 62% respecto del año 2005, lo que claramente contradice la afirmación de que las pymes en la Argentina no tienen crédito”.
La respuesta de CAME no se hizo esperar. La entidad sostuvo que ABA “señala que el costo financiero total promedio de un crédito personal es de 26,2%. Eso es imposible: el único banco que cobra un costo tan bajo es el Banco Ciudad (25% a tasa fija y 26,47% a tasa variable)”.
“Sólo si el Ciudad concentrara el 100% de los créditos personales (lo cual sabemos que no es correcto), el costo financiero total promedio del mercado daría el 26,2% que menciona ABA”, explicó CAME.
Aunque la cámara empresarial reconoció que hay oferta de crédito para pymes en el mercado, advirtió que “son de difícil acceso y muchísimas empresas que van a pedir estos créditos productivos terminan llevándose un crédito personal de alto costo”.
“En lugar de replicar a CAME, quizás ABA debería tomar nuestras preocupaciones para ofrecer soluciones a las Pymes comerciales e industriales que son la fuente de creación de empleo y riqueza en la Argentina”, se quejó la entidad.
Luego, ante el choque de Paolo Rocca con Felisa Miceli, las entidades financieras que forma parte de ABA resolvieron no seguir con la disputa, aunque CAME publicó una solicitada y carteles contra la opinión de la entidad bajo el título “¿Esto no es usura” y dejando abierta la posibilidad de un nuevo round contra las entidades financieras.
La curiosidad de la disputa entre CAME y ABA es que los bancos nacionales privados o los oficiales no hayan salido a defender la posición del sistema financiero. En su movida, aunque dejaron solos a los bancos extranjeros, terminaron por darle la razón a una entidad que no tiene representatividad real.
MODELO TECHINT
Más allá del enfrentamiento entre CAME y ABA, que parece un encuentro menor ante la diferencia que tuvieron Rocca y Miceli, ¿qué está pasando con las pymes y el mercado financiero?
Además ¿cuáles son los temores del presidente de Techint para lanzar la virtual advertencia y pedido al gobierno del aliado Néstor Kirchner?
El impacto de las pymes es clave en el Modelo Techint-UIA-K. Los datos son contundentes:
> El 99% de los establecimientos comerciales e industriales son pymes.
> Generan 70% de empleo.
>> Producen el 53% de valor agregado de la economía.
> Son responsables de casi 11% de las exportaciones (unas 14.000 pymes).
> El crecimiento del sector en los últimos cinco años fue explosivo, estimado entre un 50% y 60% anual.
> En la Argentina se crean cada año 55.000 nuevas pymes. Esto representa una tasa de natalidad exuberante del 12%. Cierran cada año 45.000 pymes.
> El resultado neto entre formación y desaparición de Pymes implica 10.000 nuevas firmas que generan 59.000 puestos de trabajo.
> En el 3er. trimestre de 2006, el total de pymes que existe en la Argentina llegaron al 412.000 firmas y superó el valor histórico que se había registrado en igual trimestre de 1998 (383.000).
> El tamaño medio de las pymes se incrementó: pasó de 9 ocupados por empresa en 1998 a 10,5 en 2006.
Pero no todas son buenas noticias, los datos que preocupan al Grupo Techint son:
> Como indican los cuadros que acompañan esta nota –que fueron elaborados por la Fundación Observatorio Pyme, que funciona dentro de la Unión Industrial Argentina y es financiado por el Grupo Techint-, durante 2006 las pymes han registrado menor cantidad de empleados, menor facturación y menor cantidad de ventas, por primera vez desde la salida de la convertibilidad.
> Se agotó prácticamente la utilización de la capacidad instalada ya promedia un 77%, el máximo técnico posible.
> El 59% de las pymes industriales cuenta con maquinaria moderna o de punta (un avance de 3% con respecto a 2005), pero que continúa siendo considerablemente menor al de las grandes empresas (92%).
> Sólo un 40% de las pymes invierte todo el tiempo. Otro 30%, erráticamente y el restante tercio no invierte.
> Sólo el 19% de las pymes se financia a través del sistema financiero, el resto recurre a proveedores o fondos propios.
> Desde la salida de la Convertibilidad, 5.500 pymes comenzaron a exportar, pero en 2006, primera vez desde la devaluación la cifra cayó.
Todos estos datos son preocupantes dado que:
> El peso de las pymes en las exportaciones se redujo de casi 12% en 2005 a menos de 11% actual.
> Si las pymes no invierten se frena el crecimiento del PBI.
> Si las pymes dejan de crear empleos, se estancarían las cifras del mercado laboral.
B> Si las pymes dejan de vender al exterior, podrían crecer las importaciones.
> Si las pymes dejan de pagar impuestos, las cifras de la AFIP caerían en forma violenta.
> Dado que 1 de cada 5 pymes sobrevive a sus primeros 5 años de vida, la vida útil de muchas de ellas podría estar en el límite si no tienen nuevas alternativas de financiación, nuevos mercados para vender sus productos y nuevos incentivos competitivo como devaluación o desgravaciones impositivas.
> Como casi 70% del PBI crece por impacto del consumo interno, un freno en el sector pymes causaría la caída de otras pymes y un freno al crecimiento del PBI.
Por eso, el reclamo de Rocca no debe ser leído como la presión de un empresario contra un gobierno para obtener una ventaja para su sector.
En verdad Techint es el motor y el ideólogo del plan económico que llevó a la devaluación y la actual política económica. Y son ellos quienes afirman que se necesitan nuevos incentivos para no ir hacia una recesión.
Hay un sector de los economistas, industriales, empresarios y políticos que consideran que la política del Banco Central de sostener el dólar ‘fijo’ entre $ 3,05 y $ 3,10 por casi 18 meses, como parte de un proceso de freno de la inflación, ha tenido como impacto indirecto la desaparición de la competitividad.
Si a eso le sumamos la merma en la rentabilidad, el aumento de los costos por presión salarial y el creciente peso de las importaciones en ciertos, sectores, es de esperar que las quejas por falta de apoyo a las pymes crezca.
Sin embargo, no hay que olvidar que detrás del ‘problema pyme’ se encuentra la suerte y verdad del programa económico que Techint y la UIA le ‘vendieron’ a los políticos y que llevaron a una devaluación que puso a 60% de la población por debajo de la pobreza e indigencia. Si fracasó el plan industrialista de Techint-UIA, habrá sido otro esfuerzo en vano, con un elevado costo social.