domingo, abril 15, 2007
Entrampados
El feudalismo político imperante en la Argentina quedó preso, el Jueves Santo, de sus propias contradicciones: 1) no puede cumplir sus promesas pre-electorales; 2) debe enfrentar la violencia que antes había santificado. Todo empezó cuando la Casa Rosada, por lanzar la candidatura municipal porteña de Daniel Filmus, instaló el salario básico de $ 1.040 para los docentes nacionales. Era obvio que el resto de los docentes provinciales iba a exigir lo mismo, pero el Tesoro nacional no podría liberar los fondos del cacareado superávit sin causar una llamarada inflacionista cuando aun faltan casi siete meses para las elecciones de renovación. Resultado, un muerto en Neuquén, otra en Salta (por huelga de hambre) y asalto de Quebracho al local porteño del neuquino Jorge Sobisch. El poder es siempre igual a sí mismo y la revuelta también, lo cual hace fácil de adivinar todo lo que se viene, mirando las experiencias pasadas. Cuando 300 energúmenos arremeten con palos contra 30 policías, estos sacan y tiran al voleo. Vamos a vivir otra semana al hilo de huelgas, paro de maestros, de judiciales, de controladores aeronáuticos que estorbarán los regresos... Resultado: desabastecimiento y caos.
El feudalismo político imperante en la Argentina quedó preso, el Jueves Santo, de sus propias contradicciones: 1) no puede cumplir sus promesas pre-electorales; 2) debe enfrentar la violencia que antes había santificado. Todo empezó cuando la Casa Rosada, por lanzar la candidatura municipal porteña de Daniel Filmus, instaló el salario básico de $ 1.040 para los docentes nacionales. Era obvio que el resto de los docentes provinciales iba a exigir lo mismo, pero el Tesoro nacional no podría liberar los fondos del cacareado superávit sin causar una llamarada inflacionista cuando aun faltan casi siete meses para las elecciones de renovación. Resultado, un muerto en Neuquén, otra en Salta (por huelga de hambre) y asalto de Quebracho al local porteño del neuquino Jorge Sobisch. El poder es siempre igual a sí mismo y la revuelta también, lo cual hace fácil de adivinar todo lo que se viene, mirando las experiencias pasadas. Cuando 300 energúmenos arremeten con palos contra 30 policías, estos sacan y tiran al voleo. Vamos a vivir otra semana al hilo de huelgas, paro de maestros, de judiciales, de controladores aeronáuticos que estorbarán los regresos... Resultado: desabastecimiento y caos.