domingo, abril 15, 2007
Comunión
Reprender es una tarea a la que el presidente Kirchner se aboca con facilidad. Su actual y peligrosa escalada de retruques --en cuarto creciente sólo porque él lo ha querido así-- con la Corte Suprema es indicio de que no tiene por bastante que los funcionarios argentinos piensen como él si no piensan exactamente como él. No quiere coincidencias, quiere comunión. Sólo de este modo se explica que la misiva abstracta y lavada, redactada por una corte adicta, nombrada por él e incondicional de él en temas de fuste, haya desatado su humor reprensivo una vez más.
Reprender es una tarea a la que el presidente Kirchner se aboca con facilidad. Su actual y peligrosa escalada de retruques --en cuarto creciente sólo porque él lo ha querido así-- con la Corte Suprema es indicio de que no tiene por bastante que los funcionarios argentinos piensen como él si no piensan exactamente como él. No quiere coincidencias, quiere comunión. Sólo de este modo se explica que la misiva abstracta y lavada, redactada por una corte adicta, nombrada por él e incondicional de él en temas de fuste, haya desatado su humor reprensivo una vez más.