domingo, abril 15, 2007

 
2 de abril
A veinticinco años de la guerra de las Islas Malvinas, y mientras el canciller Jorge Taiana boxea con su propia sombra, harían bien nuestros hombres políticos en tomar nota de la actitud de sus colegas ingleses. Quizás se les contagiase, enhorabuena, algo de esa áspera coherencia en materia de objetivos históricos que dota de unidad y sentido a su política exterior, tanto como la improvisación y el cortoplacismo dotan a la nuestra de una ineficacia dramática y a veces ridícula. Haga lo que haga nuestro país, Gran Bretaña no negociará la soberanía malvinense. Lo mismo da Thatcher que Blair, pues los intereses ingleses y de las compañías inglesas están por encima de Thatcher, de Blair y de las ideologías cuya validez venden al mundo con el sabio tino de jamás comprarlas. Incluso, el tan cacareado derecho de autodeterminación de los isleños se extinguiría en el acto si dejase de convenir a los fines de un venerable realismo internacional cinco veces centenario.





<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?