domingo, noviembre 05, 2006

 
Se puede
Que un grupo de laicos, rodeando a un obispo en tren de jubilarse, le haya ganado al gobierno en una provincia feudalizada para el continuismo presidencial puede producir una poderosa sugestión popular para los dispersos partidos políticos opositores al kirchnerismo. Allí, en Misiones, no sólo se manifestaron en contra del gobierno esos "libres que unidos juraron", sino que también la clientela propia y subsidiada por el régimen repudió el "quedantismo". Les comieron la vaquillona y después les votaron en contra. Cierto que la oposición circunstancial aprovechó los errores garrafales de Juan C. Rovira, que no dejó brutalidad por cometer: desde la compra de votos, a la quema de iglesias, pasando por vapulear periodistas venidos del resto del país. Rovira salió derrotado, lo mismo que Kirchner cuyo silencio frente a las prácticas patibularias del gobernador misionero resultaron toda una definición respecto de su compromiso con la "nueva política". Mención aparte merecen la mayoría de los encuestadores nacionales que, o bien no saben lo que hacen o bien se venden al mejor postor. Como quiera que sea, en Misiones el kirchnerismo cayó en la cuenta de que para todo hay un límite.





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