martes, octubre 17, 2006

 
Y si fuera verdad?

Dice la verdad. Kirchner no se presenta para la reelección.
Quiere rajarse.
Kirchner, según nuestras fuentes, quiere disparar.Cansado de guerra, como Teresa Batista, la protagonista del novelón de Jorge Amado.No quiere más. Se borra. Basta para Kirchner. Alerta para los colgados.El Sistema Recaudatorio de Acumulación superó la barrera de lo controlable. Hizo la suya. Deja, en adelante, el tendal.La Cajita Feliz, por tanto dispendio, amenaza con agotarse.Por más que el señor Moreno se ponga feroz, la inflación se descontrola. Aunque la algarabía de los indicadores contraste con las góndolas de los supermercados.Los medios de comunicación abandonan, aún asustados, el estadio obturante de la complacencia.La orgía de los subsidios, de alto contenido de retorno, es directamente insostenible para cualquier presupuesto sensatamente equilibrado.La catastrófica política energética, epigonal del comportamiento de Isidorito Cañones, puede aguantar hasta el soplo de la próxima elección.Crece, en simultáneo, en la Argentina forzadamente dividida, el rencor radial. El odio, digamos, transversal.El catálogo del tendal es interminable. Reconstruir la credibilidad, en el Hospital Francés de la Argentina, será, durante el post kirchnerismo que se avecina, una epopeya que vale, en definitiva, las penas.El objetivo personal de Kirchner consiste en la alternativa adolescente del portazo.Kirchner intenta cumplir, según nuestras fuentes, con el sueño idílico de rajarse.Antes que estallen los cristales débiles de las estanterías. Y volver, en todo caso, para salvarnos. Como fuera un Hombre Providencial.Falta aún conocer las coordenadas del portazo.La dimensión significativa del pretexto escogido.Trátase del abanico que se extiende hasta el infinito. Abarca desde el enigma manipulable del colon, hasta el dibujo del estadista que prefiere ofrecer, para la posteridad, el ejemplo cívico de alejarse. Con el máximo poder amontonado.Kirchner tiene el derecho legítimo de no apostar por su reelección.Así como mantiene el derecho constitucional de buscar otro período, le corresponde el derecho constitucional de desecharlo.Para rajar, mientras se sienta Gardel. Ante el suplicio de los domesticados que teman perder la libertad.Ocupar su lugarConste que Kirchner de ningún modo resulta, ni de lejos, indispensable. Al contrario.De estar debidamente preparados, su disparada puede ser saludablemente positiva.La revelación de la estrategia, por parte del Portal, mantiene el propósito implícito de fortalecer una alternativa que pueda, el año próximo, ocupar su lugar.Y hacerse cargo, puntualmente, desde ya, del catálogo infortunado de tendales. Los que deberán ser resueltos de inmediato, con patriotismo e idoneidad.Lo ideal sería vencerlo, electoralmente, a Kirchner, en una segunda vuelta.O que Kirchner gane, como corresponde. Y que el desastre le estalle, en todo caso, como lo merece, a él. Para sumergir, sus caudalosas imposturas, en la canaleta de la historia.Por lo tanto, se aconseja empezar a creerle. A Kirchner, cuando confidencia que se quiere ir.Al presidente Zapatero, a la presidente Bachellet. A los desconcertados gobernadores que lo visitan y no lo toman en serio.Como los gobernadores le mienten lealtad, consideran que Kirchner también debe mentirles. Cuando les dice, por ejemplo, que no quiere seguir más.Nadie entonces podrá hacerse el sorprendido. Porque Kirchner les dice, nada menos, que la verdad. Que se raja. Que la que viene no es para él.Kirchner ensaya, para probar la fidelidad de sus interlocutores, tristes piruetas preparatorias de la evasión.Gestualidades que conceptualmente envejecieron, desde los desplantes hegemónicos de Juan Manuel de Rosas.Entonces Kirchner suele mortificar la impotente impotencia de los pragmáticos. Los que le suplican por la continuidad. Desde el choripanerismo explícito, humillantemente colgados de los flecos de la Caja.El Gran RajeTampoco va a ser candidata presidencial, según nuestras fuentes, su mujer.Aquí puede encontrarse una muestra de positiva racionalidad.La gilada verbal “del pingüino o la pingüina” quedará como una boutade destinada al olvido.En el proyecto del Gran Raje, la señora Cristina Fernández funciona como un módicamente presentable globo de distracción.Útil para el mantenimiento, al menos mediático, del artificio de la iniciativa, necesaria para retener la atención. Aunque ya le entran las balas de los papelones, en el país convertido en un Hospital Francés.Entonces, aunque los discepolianos viscerales no lo crean, Kirchner se raja. Sigue el ejemplo moral de Casildo, se borra.Habrá que prepararse para vivir sin Kirchner.Vivir, probablemente, mejor. Sin la crispación del maltrato que fastidia, y que gran parte de la sociedad, aunque hartada, ya asimiló.Creer entonces en la transparencia del Raje. Aunque proliferen los conocedores incrédulos que suponen saberse, de memoria, las reglas de los manuales, todos prescindibles.La idea que Kirchner se raja debe tomarse, en adelante, con seriedad. A los efectos de activar los planes que permitan arrancar, a la Argentina, del atolladero que surge en el horizonte.La certeza que Kirchner contiene el firme deseo de disparar, y de no hacerse cargo de los males generados, es la base conceptual del “reeleccionismo perverso”.Trátase -el reeleccionismo perverso- de la tesis que suele plantear el director del Portal. Con suerte, cabe destacarlo, bastante relativa.Es decir, anticipa el objetivo de impedir que Kirchner deje de hacerse responsable del gigantesco desastre, que va a dejar. De otra “pesada herencia”. Para la Argentina enteramente estampillada, como otra copia gestionaria del Hospital Francés.El TendalEs prioritaria cierta lucidez en el esclarecimiento.Téngase en cuenta que el Estadista habla con franqueza.Una sinceridad que se transforma en la más elaborada artimaña para consolidar la huida.La consigna de hacerle caso se impone como la manera más eficaz de desenmascararlo.De impedir que prospere la soberbia impunidad del Gran Raje.De la toma conveniente de distancia, que atenúe el rigor del catastrófico fracaso del gobierno que desperdició la máxima oportunidad histórica de proyectarse.En beneficio, tan solo, del aislamiento y la subestimación internacional.En prevención de otra inalterable frustración. Emblemas del tendal de una sociedad fracturada que Kirchner se dispone a abandonar.Asúmese el riesgo anticipado de creerle al presidente. Que Kirchner no va para más y se borra. Movilizado, hasta el entusiasmo, por el espejismo de rajar.Sin embargo debe partirse, en el renunciamiento, de sentencias claramente blindadas.La gravedad del tendal a heredarse es consecuencia de los “desastres seriales de su gobierno trivial”.Debe evitarse la gracia optimista de otra interpretación.Que se entienda, al desastre, como un corolario de su ausencia.Debe quedar claro, como el agua del Lago Currhué:El desastre se debe al gobierno irresponsable de Néstor Kirchner.De ningún modo surge el desastre porque Kirchner deja de gobernar.El desastre no va a ocurrir porque Kirchner parta.Kirchner parte porque sabe que se le viene el desastre, en el Hospital Francés.





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