sábado, septiembre 02, 2006

 
Ejemplo
Sin odios ni palos ni rostros cubiertos ni patotas pagadas por el erario, la concentración multitudinaria que se congregó en torno del ingeniero Juan Carlos Blumberg, en la Plaza de Mayo, fue una respuesta sólida y pacífica --pero al mismo tiempo airada-- a la incapacidad e indiferencia demostrada por el gobierno a la hora de dar un principio de solución al problema de la inseguridad. Está claro, a partir de la confesión de Blumberg de que nadie --excepción hecha del intrascendente Daniel Scioli-- había querido recibir sus peticiones, cuál es la posición de Néstor Kirchner al respecto: por un lado, ignorar el petitorio y al hombre que --sin "nada más que perder", como lo expresó en su discurso-- reclama seguridad para todos. Por el otro, apoyar de manera abierta a D'Elía, Pérsico y Kunkel, funcionarios de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires cuyos sueldos pagamos los contribuyentes para que ellos, sin vergüenza ninguna, generen odio y violencia. Frente al sectarismo y resentimiento oficial, la actitud del ingeniero Blumberg es un ejemplo cívico digno de tenerse en cuenta.





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