jueves, agosto 24, 2006

 
Todo régimen totalitario para mantenerse como tal en el poder, debe indefectiblemente recurrir al uso de la violencia, y el argentino no es la excepción.Desde el mensaje mafioso de Alberto Fernández a Blumberg, hasta las amenazas en lenguaje procaz de Luis D’Elía, de provocar enfrentamientos en Plaza de Mayo el 31 de Agosto, revelan que los métodos violentos, forman parte de la estrategia oficial.
El subsecretario de Tierras para el Habitat Social sabe de impunidad. Desde la primera expropiación de tierras, a los tiros, en 1985 (Pcia. de Buenos Aires, gobierno de Alfonsin), pasando por la toma de la comisaría 24 en la Boca, con destrozos importantes y el robo de un cuadro de Quinquela Martín, hasta impedir con su huestes la venta de combustible desde las estaciones de servicio de la empresa Shell, D´Elía continúa su raid delictivo ante la mirada complaciente o por lo menos muy, pero muy distraída del Ejecutivo Nacional, del que hoy forma parte.
Nuevamente el inefable asaltante y copador de comisarías y desde ya un tiempo, flamante subsecretario de Tierras para el Hábitat Social, Luis D´Elía, efectuó una de sus ya habituales y polémicas acciones. En un operativo, seguramente sin precedentes, cortó personalmente las alambradas en las tranqueras de una estancia privada en la provincia de Corrientes, perteneciente al empresario norteamericano Douglas Tompkins. El argumento de D´Elia era que esos alambrados cercenaban la libertad de circulación de pobladores de la zona.D´Elia se arrogó una atribución exclusiva de la Justicia. Sencillamente violó la propiedad privada. Su insólito y delictivo proceder no recibió ninguna recriminación ni comentario del gobierno al que pertenece..Otro paso para caernos del mundo.





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