jueves, agosto 17, 2006
La organización de los mercados no puede hacer mediante el patoterismo de funcionarios, ni por los desplantes retóricos de los discursos presidenciales, o utilizando matones reclutados entre quienes no tienen nada que perder, sino reconociendo claramente que existen dos propuestas contradictorias: a) establecer una sociedad libre y abierta con un sistema de competencia basado en normas éticas, donde el gobierno se ponga al servicio de la persona humana, o b) imponer la concepción totalitaria del Estado servil donde los ciudadanos son esclavizados y sometidos a las decisiones autocráticas de un individuo que ostenta la suma del poder público.
la conclusión es que la estructuración de los mercados debe hacerse en base a ciertos principios constituyentes para lograr un orden social justo.
Cuando, por miopía política o por una enfermiza concentración del poder, el gobierno ataca esos principios constituyentes, provoca la destrucción de las bases del orden social y produce inexorablemente el desorden y la anarquía
Siete son los principios constituyentes de un orden social justo:
1º. Permitir el cálculo económico racional que sólo es posible dentro de un sistema de precios libres y nunca en regímenes de precios controlados o intervenidos.
2º. Asegurar la equidad en los intercambios de las personas mediante una moneda estable cuyo valor no sea determinado por las autoridades, sino por un equilibrio global en el mercado.
3º. Establecer mercados abiertos en todos los sectores, especialmente impidiendo leyes que crean mercados cautivos, otorgan monopolios legales y permiten el establecimiento de precios máximos y mínimos para favorecer a unos a expensas de otros.
4º. Garantizar el respeto irrestricto de los contratos haciendo que sean una ley entre las partes y éstas puedan asegurarse el cumplimiento de la palabra empeñada.
5º. Respetar el derecho a la propiedad privada de los bienes honestamente adquiridos, sin gravarla con una presión fiscal excesiva.
6º. Reconocer la libertad de contratación especialmente en materia de servicios públicos o privados, contratos laborales y sistemas previsionales.
7º. Determinar con claridad que el gran principio regulador de la vida en sociedad será la asunción plena de las responsabilidades personales, de manera que quien sea responsable, responda y no se oculte disipando la culpa hacia otras personas.
la conclusión es que la estructuración de los mercados debe hacerse en base a ciertos principios constituyentes para lograr un orden social justo.
Cuando, por miopía política o por una enfermiza concentración del poder, el gobierno ataca esos principios constituyentes, provoca la destrucción de las bases del orden social y produce inexorablemente el desorden y la anarquía
Siete son los principios constituyentes de un orden social justo:
1º. Permitir el cálculo económico racional que sólo es posible dentro de un sistema de precios libres y nunca en regímenes de precios controlados o intervenidos.
2º. Asegurar la equidad en los intercambios de las personas mediante una moneda estable cuyo valor no sea determinado por las autoridades, sino por un equilibrio global en el mercado.
3º. Establecer mercados abiertos en todos los sectores, especialmente impidiendo leyes que crean mercados cautivos, otorgan monopolios legales y permiten el establecimiento de precios máximos y mínimos para favorecer a unos a expensas de otros.
4º. Garantizar el respeto irrestricto de los contratos haciendo que sean una ley entre las partes y éstas puedan asegurarse el cumplimiento de la palabra empeñada.
5º. Respetar el derecho a la propiedad privada de los bienes honestamente adquiridos, sin gravarla con una presión fiscal excesiva.
6º. Reconocer la libertad de contratación especialmente en materia de servicios públicos o privados, contratos laborales y sistemas previsionales.
7º. Determinar con claridad que el gran principio regulador de la vida en sociedad será la asunción plena de las responsabilidades personales, de manera que quien sea responsable, responda y no se oculte disipando la culpa hacia otras personas.