jueves, agosto 17, 2006

 
Consiste en el sigiloso armado propio, basado en el desarme del otro.Trátase de la vigencia del puenteo.Una contundente metodología que le sirvió, en principio, a Kirchner, para destruir, acaso saludablemente, aquel ex temible aparato de la provincia de Buenos Aires.La estructura quedó domesticada, al fin y al cabo, como un caniche sobón.Precisamente, los capangas iniciaron, aquel periplo, como si se tratara del “paseo de un perro muerto”.Pero finalizó con el adiestramiento de los inofensivos capangas. Que persisten firmes, hoy, en la faena indigna del sobonismo.La fotografía de la Línea Media, descripta en las Brevas del "Mercosur Bolivariano", representa el éxtasis de la capitulación del duhaldismo.Con Pampuro, Mercuri y Díaz Bancalari.Los tres, con sus morisquetas televisivas, consolidan la victoria del “perro muerto”.

Kirchner, prefiere utilizar la retórica fundacional de una "nueva política".Sin embargo es para instaurar, la persistencia de los peores vicios viejos.Trátase de la consolidación de la vigencia de los valores que condujeron, al país, hacia el fracaso.

La metodología del puenteo sirvió también para acotar, la profundidad de campo, al resto de los gobernadores. No fue sólo para aniquilar a Duhalde, y dejarlo librado a los spa.Hoy, con alguna excepción justificatoria, los gobernadores se transformaron en referentes sustanciales de la Dinastía Kirchner.Con efectividad cientificista, la ecuación del puenteo con Caja sirvió para morigerar los ímpetus de los pocos rebeldes. Los que alucinan, aún, con el espejismo del poder propio.A grandes rasgos, con el fin de atenuar el poder de las gobernaciones, el puenteo consistió en arreglar directamente con las cajas de los municipios.Ocurrió la implementación exitosa de la ética del almacenero. Al disponerse a despachar obras públicas con los intendentes, sin intermediaciones irritantes.De este modo se intensificaba la orgía secular del fideicomiso. Y se perfeccionaba la ideología menemista de los selectivos “ateenes”. Los recursos denominados “Ayuda del Tesoro Nacional”.La maestría del puenteo logra, de pronto, que los gobernadores, con sus extraordinarios rostros de vejación asumida, miren pasar los ladrillos como los attachés de cuero.Como si fueran meros espectadores del Torneo Roland Garros.La gloria del método consigue que los venerables almaceneros, los que despachan la obra pública nacional, se conviertan, de repente, en influyentes caudillos, tan poderosos como los legendarios.En adelante, para los alcaldes, dos minutos de atenta instrumentación del ministro De Vido, suele cotizarse más que tres horas de charla con su disminuido gobernador..





<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?